Buenos Aires, 26/06/2017

Un polvorín colonial en el Jardín Botánico de Buenos Aires

En la época de las invasiones inglesas era un depósito de pólvora; y cuenta la historia que los miembros de la familia Cueli fueron capturados y tomados como rehenes allí.

(CABA) El llamado tradicionalmente Polvorín de Cueli fue un edificio de reducidas dimensiones que se remonta al final del período colonial y que se hallaba enclavado en un terreno de larga historia, de forma triangular, que remataba en la actual Plaza Italia. Actualmente está delimitado por las calles Santa Fe, Las Heras y Siria (ex Malabia). En la época de las invasiones inglesas este lugar era un depósito de pólvora; y cuenta la historia que los miembros de la familia Cueli fueron capturados y tomados como rehenes por los ingleses en este lugar. Dicha familia tuvo varias posesiones en la zona y este terreno desempeñó un papel particular en la región ya que quedaba inserto como cuña entre los terrenos altos, a partir de Santa Fe, y los bañados que había remodelado masivamente Juan Manuel de Rosas: el actual Palermo, antiguamente llamado Palermo de San Benito en honor a la imagen de la virgen que estaba en el oratorio de Horacio Porro Cueli. La posesión de este sitio fue motivo de diversas vicisitudes en la historia.

Los terrenos de Cueli eran relativamente amplios ya que, por otra parte, resultaban baratos y marginales en su tiempo, con los límites a veces difusos y llenos de conflictos, cosa también habitual; pero es claro que ellos arrendaron al estado esta tierra para poner esta defensa de la ciudad. Con el tiempo hubo en la zona otras fábricas y depósitos de pólvora, tanto cercanas como sobre el Maldonado hacia el río.

El terreno estaba delimitado al Este por una baja barranca que permitía una vista libre sobre el río y los alrededores. El edificio tenía planta rectangular con techo a dos aguas cubierto de tejas españolas sobre cabriadas de madera y sus muros eran de mampostería de ladrillos. A su alrededor había otra pared que rodeaba toda la construcción, dejando un paso de ronda para la guardia, que a su vez impedía que nadie se acercara o que un golpe o choque casual provocara una explosión. Eran normas de seguridad establecidas desde la colonia y que caracterizaron a todos los depósitos de pólvora de América. Muy cerca y sobre la barranca existía una pequeña casa que ocupaba la guardia. Es factible observar esta forma de construir en muchísimos otros polvorines levantados durante la colonia y los inicios del siglo XIX.

Hay varios planos de la ciudad que ubican el Polvorín en el sitio aunque son notables las diferencias entre unos y otros. La cartografía de la época era, lógicamente, despareja; a esto hay que sumarle que se trataba de una pequeña construcción en un gran terreno libre. Pero de todas formas el plano de Adolfo Sourdeaux de 1867 muestra su forma con bastante detalle, pero por razones que luego veremos es posible que la ubicación real esté un tanto desfasada. Antes de este plano sólo figura una referencia en el plano catastral hecho por Teodoro Premiot en 1863 que dice “Estado, Pólvora de Cueli”, y da la superficie de todo el terreno triangular. En diverso planos de época el terreno aparece dividido en dos entre la Pólvora y la familia Escurra primero y los Sanguinetti después. Los planos posteriores a 1885 lo ubican mejor; ya se había construido el edificio de ladrillos del Departamento de Agricultura, que luego fue Museo Nacional de Historia y hoy es la Dirección de Paseos. En algunos casos figura sin nombre, en otros se lo observa totalmente recostado sobre la ex calle Malabia -donde funcionaba para fin del siglo pasado el Conservatorio de Vacuna-, terreno que en gran parte aún forma una plaza abierta separada del Botánico. En la esquina hacia Plaza Italia tenía su residencia Juan Buschiazzo, prestigiado arquitecto de su tiempo, terrenos que luego fueron incorporados al conjunto demoliendo la señorial casona.

La demolición del edificio la llevó a cabo, seguramente, Carlos Thays en algún momento no precisado aún, pero en 1892 ya no figura en los planos del sitio. Su destrucción se debió a que Thays, fundador del Jardín Botánico y Director de Paseos, no pudo adjudicarle una función acorde con el nuevo proyecto y también a su escaso valor estético, cosa que para Thays era prioritaria. El Jardín Botánico Municipal fue creado en 1892 e inaugurado en 1908. Posiblemente en 1903 se le agregó al predio original el terreno del ángulo de Plaza Italia, adquirido a Buschiazzo y parte del terreno del Conservatorio de Vacuna; en 1897 el Museo Nacional de Historia que allí venía funcionando se había trasladó a Parque Lezama y su edifico de ladrillos, que ahora es la Dirección del Botánico, había sido construido por el ingeniero militar Jordan Wysocky en 1881 para el Departamento Nacional de Agricultura. De allí que fuera necesario con los años transferir el edificio de la Nación al Municipio. El que allí funcionara ya la Dirección citada fue en factor importante en la decisión de construir el Botánico en el mismo lugar.

Al parecer, el proyecto para el Botánico –que sufrió varios cambios menores durante los años que insumió su creación- no tuvo en cuenta el Polvorín desde un principio. Existe un plano hecho por Thays en 1892 –un levantamiento topográfico del terreno- en el que figuran varias casillas y construcciones menores, pero no el edificio en cuestión. Es evidente que la decisión de demolerlo ya había sido tomada. También sabemos que el terreno fue modificado parcialmente al cambiar ligeramente los niveles mediante rellenos de tierra negra acarreada al sitio para dar un mejor suelo a las plantas que se habrían de sembrar y modificar los pasos del agua para encauzarlos en el sistema de fuentes aun en funcionamiento.

Entre la fecha del proyecto inicial de Thays –1892- y la inauguración en 1908, pasaron muchos años con sus consabidos vaivenes burocráticos, por lo que sin duda hubo cambios en el proyecto. Si bien se respetó el esquema básico inicial, algunos detalles se fueron adaptando al sitio y a las posibilidades técnicas y económicas, sobre todo lo referente a las construcciones. En el viejo archivo de la Dirección General de Paseos se guardan muchos de estos diseños y ahora es difícil saber con exactitud que fue lo que se construyó y luego demolió. Hubo varios invernaderos de madrea que ya no existen y que pueden verse en fotografías antiguas; asimismo, varios de los que ahora vemos se han hecho con posterioridad pero usando parte de los anteriores.

Polvorín de Cueli3

Fuente: revisionistas. com.ar

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