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Entrevista a Pedro Robledo, el militante PRO agredido por su condición sexual.
-¿Cómo te definirías, políticamente?
Estoy leyendo Conducción Política, me lo regaló el Cuervo. Me parece que tiene buenas definiciones para la política argentina. Y yo me considero un peronista, ¿qué querés que te diga? La política trabaja para el funcionamiento correcto de la sociedad tratando de hacer lo mejor que se pueda para que todo ande bien. Por eso me metí en política. Quiero trabajar para que la señora que se tome el tren en Moreno viaje sentada y en paz.
-Eso no lo lográs con un 40 por ciento de devaluación como propuso el cerebro económico del PRO, Federico Sturzenegger. Más bien lo que conseguís con esa medida es que la señora no pueda viajar en tren y tenga que ir en bicicleta.
Él no es el cerebro económico del PRO, hay un montón de economistas que rodean a Mauricio. Si Sturzenegger quiere decir que hay que devaluar un 40 por ciento, que lo diga. Ahora, también tenemos a Rogelio Frigerio, que no defiende esa medida. Dentro de nuestro proyecto político hay mucha gente y esa diversidad nos enriquece.
-¿Vos decís que un ministro puede tomar una decisión sin que lo sepa el jefe de Gobierno?
Obviamente que Mauricio lo va a saber. Por ejemplo, el caso del Borda; no fue decisión del Gobierno porteño salir a reprimir. Pero, frente a ese problema que pasó, tiene que salir a hablar el ministro de Seguridad. ¿A qué va todo esto? A que si Sturzenegger dice que tiene que haber un 40 por ciento de devaluación, no representa al partido.
-El jefe de Gobierno no podía no saber la decisión del ministro. Y Montenegro dijo que la responsabilidad de la represión era suya.
Esto lo hable con Montenegro. La decisión no fue salir a reprimir, porque políticamente sería estúpido. Si vos decís “mandá a la policía a reprimir” ¡sos un estúpido, no servís para la política, te tenés que ir! Ahora, que la policía se zafó, es cierto, pero la orden no fue esa. Por eso, los policías que actuaron de esa forma van a ser corridos de la fuerza.
-Hubo represión a periodistas de diversos medios. La agresión de la Metropolitana fue transversal.
Si hablás del periodista de Clarín (NdeR: Robledo se refiere a Pepe Mateos, el fotoperiodista del diario Clarín que, entre otras cosas, fue el que sacó las fotos de los asesinatos de Kosteki y Santillán), a mí me dijeron que quiso pasar el cordón policial. A mí no me importa si sos periodista, si sos el Papa o si sos Cristina: el cordón policial no se pasa. Mateos lo hace, la policía lo agarra sin saber que era periodista –supuestamente-, lo esposan y luego lo sueltan; no se lo llevan detenido.
-Sí se lo llevaron detenido y esposado, pero quiero pasar a tu relación con Larroque. En una entrevista con Laura Di Marco dijiste que dejaste de “demonizar a La Cámpora”.
No dije eso, ese título que pusieron es incorrecto, nunca dije “demonizar”, porque yo no demonizo a nadie. Lo que puedo ver a través de Larroque es mucho trabajo por parte de La Cámpora que muchas veces es estigmatizado y no se conoce; como se estigmatiza al militante del PRO y te dicen que es un cheto boludo. De todos modos, La Cámpora está estigmatizada por la sociedad por la falta de autocrítica y la imposibilidad de criticar al Gobierno o cualquiera de sus medidas. Bienvenidos: vivimos en el mundo de los estereotipos y hay que trabajar para bajarlos. Ese es el trabajo que estamos haciendo con el Cuervo: tratar de bajarle los decibeles a la juventud.
-¿No te parece que hay una alianza estratégica entre el Grupo Clarín y Mauricio Macri?
Claramente no. Si hubiese tal alianza, muchas críticas que nos hacen al Gobierno de la Ciudad o a medidas puntuales, no estarían. Si tuviésemos que hacer una alianza con un medio de comunicación no nos alcanzaría la plata (ríe).