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La histórica flota que recorre el trayecto entre Leandro N. Alem y Juan Manuel de Rosas atraviesa una modificación estética y funcional en su mobiliario interno. Los clásicos tapizados rojizos y aterciopelados que durante décadas caracterizaron a los vagones de origen japonés están siendo progresivamente sustituidos por butacas blancas de material plástico rígido.
Durante los últimos días, los usuarios frecuentes ya pudieron observar el primer convoy circulando con esta actualización, una iniciativa que busca elevar los estándares de salubridad en el medio de transporte más concurrido del subsuelo porteño.
Fuentes oficiales de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) detallaron que el esquema de trabajo proyecta actualizar el mobiliario de un tren semanalmente, estimando completar la totalidad de la flota en un plazo de cuatro meses y medio (18 semanas).
Las tareas de recambio integral están siendo ejecutadas por los equipos técnicos de la empresa operadora Emova en las instalaciones del taller Lynch, perteneciente a la traza del ferrocarril Urquiza.
La decisión de intervenir estas unidades generó cierta sorpresa entre los pasajeros, dado que estos trenes se encuentran atravesando la recta final de su vida útil. Según el calendario oficial, las flamantes formaciones CRRC Serie 400 (de fabricación china) comenzarán a desembarcar en el país durante el primer trimestre del 2027.
Sin embargo, las autoridades del sector justificaron la inversión definiéndola como una «mejora de transición». Ocurre que la integración del nuevo material rodante no será automática: requerirá de un extenso lapso de ensayos técnicos y de importantes adecuaciones en la infraestructura de los túneles (obras que aún se encuentran en fase de licitación). Por lo tanto, los trenes Mitsubishi de la Línea B seguirán prestando servicio durante un tiempo considerable.
Frente a este escenario de espera, el objetivo primordial del Gobierno es facilitar las tareas de desinfección diaria. Históricamente, el deterioro avanzado de la pana original y la inevitable acumulación de ácaros, polvo y manchas representaban uno de los reclamos más persistentes por parte de los miles de vecinos que utilizan a diario esta arteria subterránea. Con las nuevas superficies plásticas, la empresa busca garantizar un entorno más pulcro y un mantenimiento mucho más ágil.