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La realidad económica familiar exhibe una fuerte desigualdad distributiva. Durante el primer trimestre de 2026, el ingreso promedio en el país se ubicó en $2.800.000 mensuales netos, pero casi 8 de cada 10 familias se encuentran por debajo de esa cifra. De acuerdo con un relevamiento conjunto de la Fundación Encuentro y la consultora W, el 78% de la población compone los sectores socioeconómicos medio bajo, bajo superior y vulnerable.
El informe detalla la composición de la pirámide social y explica por qué, a pesar de la desaceleración inflacionaria y cierta recomposición salarial, el consumo masivo sigue deprimido en el mercado interno.
Para dimensionar la brecha, el estudio estableció los montos mínimos que delimitan el acceso a cada categoría:
La concentración de los ingresos en las franjas más bajas condiciona la dinámica comercial cotidiana. Según expuso el analista Guillermo Olivetto en la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM), los recortes se aplican de manera generalizada en todos los niveles, aunque con distintas consecuencias:
Frente a la merma del poder adquisitivo, las familias modificaron su logística de abastecimiento. Esteban Cagnoli, titular de Worldpanel by Numerator, indicó que los compradores se orientan principalmente a comercios de cercanía para adquirir canastas acotadas y prevenir gastos imprevistos.
Por su parte, estimaciones de la firma Scentia señalan que la reactivación del consumo masivo avanzará con lentitud frente al Producto Bruto Interno, con un margen de variación proyectado de entre -1% y +1% en el corto plazo.