Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Vecinos, ONGs y legisladores cuestionan las obras de remodelación del Parque Las Heras

Denuncian que se perderán árboles y habrá más cemento. El Gobierno dice que mantendrán los metros verdes.

(CABA) El Parque Las Heras está en obra. Hay tierra revuelta, vallados amarillos, lajas apiladas, zonas sin paso. Las reformas, que el Gobierno porteño inició en julio, prometen una puesta en valor del predio delimitado por Las Heras, Coronel Díaz, Juncal y Salguero. Pero una parte desconfía. Son vecinos, integrantes de ONG defensoras del patrimonio urbano y legisladores opositores. Denuncian un avance del cemento sobre el espacio verde y se oponen al retiro de 79 árboles, programado en el plan oficial de trabajos.

Organizaron dos convocatorias en el parque, el sábado era la tercera, pero fue suspendida por mal tiempo. La dinámica del reclamo suele repetirse. Llevan pancartas – “El árbol es salud”, “Basta de atropellos”, “Abrazo al parque Las Heras”– y llaman a otros vecinos a unirse. Algunos integrantes conservan las imágenes de las rondas de vigilancia que los guardias, con las armas al hombro, cumplían en lo alto de los muros cuando el parque no era parque, sino Penitenciaria Nacional (demolida en 1962). Otros nacieron con las hamacas, el tobogán y los senderos precediéndolos. Todos están unidos en un pedido: que el parque tenga muchos más colores -y vida- que el cemento gris.

Las obras dependen del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño. Incluyen la reparación del muro perimetral de la avenida Las Heras, el rediseño de caminos internos, el recambio de pisos por semi-absorbentes, un nuevo sistema de canalización de agua de lluvia, la instalación de un canil, un circuito y postas aeróbicas, zonas de estar, mejoras en el mobiliario y renovación de luminarias, entre otros puntos. Su ejecución fue dada a la empresa Salvatori S.A. con un costo de 57 millones de pesos.

“Hay antecedentes similares en la Ciudad: áreas verdes transformadas en páramos de cemento. Nuestro temor es que el parque se convierta en lo que hoy es la Plaza Mitre, en Pueyrredón y Las Heras: una mole con algún arbolito seco”, dice la escritora Gabriela Massuh, quien vive desde hace 35 años en la zona. A fines de julio, formó parte de una reunión entre vecinos y funcionarios. Hubo una discusión frente a cada uno de los árboles que quieren sacar. “Nos dijeron que eran ejemplares no adecuados plantados por vecinos. Es el colmo, se lesiona la voluntad de los vecinos, que hicieron lo que el Estado no hizo, que es plantar árboles”, agrega. Para Massuh, la ejecución del proyecto exige la opinión del Consejo Consultivo de la Comuna 14 (Palermo) y una evaluación de impacto ambiental por la deforestación, que repercute en una disminución relevante del terreno absorbente.

Desde 1983, cuando el espacio fue declarado parque urbano, a los árboles, juegos y caminos se les sumaron edificios. En el Parque Las Heras hay dos escuelas -primaria común Nº16 Wenceslao Posse y escuela N° 26 Distrito Escolar 1 Van Gelderen-, la parroquia Nuestra Señora de Loreto y, en el centro de lo que era la penitenciaria, la escuela de fútbol Claudio Marangoni. En 2010, los vecinos frenaron otra construcción: el Gobierno porteño quería una playa de estacionamiento bajo el parque. Es decir, autos bajo tierra verde. En ese momento, el eje de discusión estuvo en la preservación del patrimonio arqueológico y el retiro de los árboles. Hoy, la polémica vuelve.

“Nos dijeron que algunos ejemplares van a ser sacados por razones paisajísticas. No estoy de acuerdo con ese argumento. Otros, como los fresnos sobre Las Heras, están muy dañados, es cierto. Pero se llegó a ese estado por las podas mal hechas que los fueron enfermando”, dice María Angélica Di Giacomo, química y creadora del grupo “Basta de mutilar árboles”, que desde 2012 funciona como foro y espacio de reclamo sobre intervenciones erróneas en el arbolado. “Sobre Las Heras -sigue- es necesario reemplazar, pero no se puede hacerlo de una vez. Deben contratar ingenieros agrónomos, arboristas, que den un diagnóstico y un método correcto de sustitución”.

Para el ministerio porteño las críticas son infundadas: “Se sacan 58 ejemplares del parque y 21 de la vereda porque son ejemplares de riesgo con alguna patología. Vamos a agregar 150 árboles, el doble de lo que se retira”. También aseguran que se mantendrá el actual metro cuadrado de espacio verde y que el pavimento será reemplazado por superficies de mejor absorción de agua. Mientras tanto, los vecinos y las ONG insisten en ver el proyecto completo de obra. No quieren que el Parque Las Heras se convierta en otro pedazo de tierra dura. NR


Fuente consultada: Clarín

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