Buenos Aires, 22/01/2018, edición Nº 1895
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Cultura

Lombardi: “Estamos subsidiando a los argentinos que viajan al exterior”

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El ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, afirma que la visión nacional y popular que plantea el kirchnerismo ?no representa a la Argentina profunda, y aseguró que : “Ésta es la década del fetiche Nac&Pop”.

Lombardi-parabuenosaires

(Ciudad de Buenos Aires)  Aunque integra el gobierno macrista, donde se desempeña como ministro de Cultura y titular del Ente del Turismo desde que Mauricio Macri asumió la jefatura de Gobierno porteña en el 2007, Hernán Lombardi dice que conserva su corazoncito radical. A continuación parabuenosaires.com reproduce la entrevista que publicó hoy el diario El Cronista en su edición impresa.

Como ministro de Cultura, esta división actual entre los artistas K y los no K, ¿le generó algún problema concreto?

– El ministerio de Cultura ha trabajado históricamente con gente que piensa parecido al Gobierno de la ciudad, en las antípodas o en el medio. Si yo tuviera que pensar un minuto quién es amigo y quién no es amigo, me iría a mi casa.

¿Y que Fito Páez termine diciendo que le da asco Buenos Aires?

– Me parece que es un pensamiento inadecuado, pero de cualquiera manera, después Fito realizó el recital en el Planetario sin ningún problema, y estuvo en los premios Gardel en la Usina del Arte y yo encantado y contento que esté.

¿Cree que es un signo de época expresarse a favor o en contra de los lados políticos?

– Por ejemplo, tengo una admiración artística muy fuerte por Susana Rinaldi, que actualmente es diputada por el espacio de Aníbal Ibarra, y ella ha sido una de las artistas que estuvo trabajando con nosotros muy de cerca, porque artísticamente es incomparable. Te pongo ese ejemplo, pero te puedo dar otros y hasta me da pudor contarte lo amplios que somos.

Después del gobierno de la Alianza, ¿por qué se inclinó por el macrismo cuando la mayoría de sus ex compañeros están hoy en el kirchnerismo?
– No me gusta pensarlo del punto de vista de lado, los lados son un signo de la época, sí me parece que yo tengo como un pensamiento muy algebraico, metodológico. Tengo una lógica elemental en la que creo y siempre me aferré en la vida: los países pueden salir de la pobreza y del atraso cuando tienen instituciones fuertes. Creo que uno de los desafíos pendientes de la democracia es que no sé si hemos podido difundir claramente esa idea, que el bienestar personal está vinculado a instituciones más sanas y más fuertes. Y creo que hoy, desde el punto de vista de lo que es el arco opositor, Mauricio representa una apuesta institucional fuerte.

l ¿Por qué con Mauricio y no con los radicales? ¿Qué ve en el radicalismo?
– Veo que los dos partidos mayoritarios están en una crisis total hace mucho tiempo, ya en la década del 90, estaban ambos en una crisis fuerte. Creo en la representación y en los partidos, creo que a la larga se van a construir partidos de nuevo tipo. La comunicación y la revolución de la comunicación cambia la noción de partido completamente y básicamente hay un punto que tengo una coincidencia muy fuerte con Mauricio y con el PRO y es que hay que enamorarse del futuro. La dirigencia política tiene que poder interpretar la historia, pero sobre todo tiene que estar enamorada del futuro, porque el terreno donde operamos es el futuro, el futuro común.

De todas maneras, el signo de esta época es más bien retrospectivo…
– Bueno por eso muchas veces tengo una diferencia de valores muy fuertes con los que defiende el gobierno nacional. No puede dar todas las discusiones en función de hechos que ya pasaron, en todo caso es de una pereza intelectual y de poca confianza en cómo imaginar un futuro diferente.

Del otro lado le dirían que la memoria es fundamental para no repetir errores?
– Sí claro, yo creo en eso. Pero en lo particular, cuando se escucha eso, suele ser una falacia. Fui presidente del primer centro de estudiantes que se normalizó luego de la dictadura militar en la facultad de Ingeniería, por suerte tengo pergaminos democráticos claramente establecidos, y desde ahí puedo aventurarme a pensar el futuro, que es eso, el futuro es una aventura.

Culturalmente, ¿cuál es el signo de esta época?
– No deja de asombrarme cómo se ha movido el péndulo de algunas interpretaciones histórico-culturales, para un lado, y yo creo que en algún momento llegará una nueva síntesis, el péndulo de los hechos culturales históricos están puestos muy de un lado. Pongo un ejemplo: hoy en la Argentina es feriado por la Vuelta de Obligado y está bien, y no es feriado la muerte de Sarmiento. No hay peor pecado que el anacronismo. Es decir, extraer un pensamiento de una época y tratar de juzgarlo con los parámetros del presente. A cada pensador y a cada actor político hay que entenderlo en su época, es una muestra de pereza intelectual, en este caso de la Presidenta.

Si la imagen de los ?90 es pizza con champagne, ¿cómo definiría en una imagen esta época?
– Hay una enorme mayoría de la gente, sobre todo los jóvenes, que apuesta a una representación diferente y a no dar por bueno a nada del pasado, a volver a las bases, a repensar todo y no dar todo por bueno. Pero no creo que eso necesariamente signifique algo así como el fin de la historia. Las tensiones siguen existiendo. Hay una mayor modernidad en afrontar los temas en amplios sectores de la sociedad, lo que pasa es que tiene mucha visibilidad, no quiero ser peyorativo, pero la visión ?nacional y popular? tiene una visibilidad fuerte, aunque no creo que represente a la Argentina profunda y quisiera discutir un poco más qué es lo ?nacional y popular?.

Será recordada como la década Nac&Pop…
– Sí, ésta es la década del fetiche Nacional y Popular. Ya había en los ?70 una profundización y de ahí mismo surgían sus propias convicciones. Acá es como que se ha congelado una parte de la historia y sobre esa etapa se glorifica, sin entender que la historia es dinámica y cambiante y que ahí mismo en esa etapa había contradicciones. En la superficie se puede ver un fetichismo Nac&Pop, pero creo que la sociedad está marchando por otros caminos. Vas al festival de Ciudad Emergente, que es todo lo nuevo que pasa en la ciudad, y hay gente de todo tipo: música electrónica, los grafiteros, el diseño textil.

Eso no está atravesado por el blanco y negro en su opinión?
– No, y te doy otro ejemplo, el TEDX, como expresión en Usina del Arte, está pasando mucho más eso que otras cosas. Toda esa formidable energía no sé hacia dónde se va a encaminar, lo que sí creo es que se apunta a una sociedad en donde el conocimiento es mucho más horizontal y donde revé todas las relaciones de liderazgo. A mí me gusta, me excita eso.

Usted fue ministro de Turismo. ¿Cuánto afectó al turismo porteño el cepo al dólar?
– El turismo internacional está retrocediendo claramente. Hay una caída interanual de visitantes de un 10%, octubre contra octubre, en septiembre fue del 16%. Todas las modalidades, todo lo que sucede alrededor del tipo de cambio perjudican al turismo. No solo el tipo de cambio, es el formato, porque si sos extranjero no te gusta llegar a un país que te genera inseguridad cambiar dinero, si lo hacés en Ezeiza o de forma ilegal. Llega el turista a Ezeiza, cambia 300 dólares al cambio oficial, gasta 200, le sobran 100, quiere cambiar de nuevo los pesos a dólares al cambio oficial y no puede. El tipo se siente estafado, y es muy ofensivo. Además del perjuicio que significa para el turismo interno por todos los argentinos que van al exterior, porque por más cosas que se hagan, por más cosas que te pidan, el factor sanguíneo para venderte dólares, no lo han podido detener. Ayer veía con tristeza que en Aerolíneas tenés pasajes a Miami en 18 meses sin interés, a cambio oficial, en pesos. A mí me encanta que la gente vaya al exterior, pero no puede ser que vaya subsidiada por todos nosotros, que pongamos dos millones de dólares por día, que tiene precios subsidiados, que tiene vuelo diario sólo a Miami. ¿Vamos a llevar argentinos o a traer norteamericanos? Es obvio que es un destino emisivo para nosotros. Distinto sería que agreguen vuelos a Los Ángeles o Dallas, que tiene más valor receptivo. Estamos subsidiando a los argentinos que viajan al exterior.

Financieramente, ¿cuánto representa esta caída anual del turismo para la Ciudad?
– Solamente de extranjeros, en términos económicos, son 200 millones de dólares que dejaron de entrar. Y si se hiciera un número muy grueso de componente en salarios, es el 40% de gente que trabaja con el turismo.

Usted estuvo en la Quinta de Olivos la noche del cacerolazo del 20 de diciembre de 2001. ¿Encuentra algún punto de contacto entre esos y estos caceroleros?
– No le veo puntos de comparación. En ese momento había una crisis objetiva de la economía y lo que vino después necesitó devaluar. En seis meses, la pobreza pasó a ser el 50%. En este momento no siento que haya una crisis objetiva en la economía, más bien me parece que la crisis se produce en la política y termina traduciéndose en la economía. En este momento podría haber medidas de buena praxis que podrían encaminar la situación sin tanto dolor.

¿Se escuchan las cacerolas dentro de la residencia de Olivos?
– Sí, se escuchan. Mucho. Es evidente que a cualquier tipo bien nacido, le genera una enorme reflexión. Y el otro día (el 8 de noviembre) había mucho más gente frente a Olivos que el 20 de diciembre de 2001.

Pero el reclamo es otro…
– Éste es un reclamo ciudadano, no hay oradores, no hay adjudicaciones, esto lo que busca es que las autoridades jodan lo menos posible y vivamos lo más felices posible. Nadie busca darle un grado de representación a nadie, es muy horizontal lo que pasó.

Igualmente, la Presidenta ha sido clara en que no va a aflojar…
– Si hay algo que me diferencia claramente de lo que piensa el sector mas ideologizado del gobierno nacional es una sociedad que agrede, que ya está fracturada y se la sigue fracturando. Me duele vivir en una sociedad donde mi hija tenga que ver que se está de un lado o del otro. Es una sociedad paupérrima, que intelectualmente no dialoga, es una sociedad pobre. Y eso no sucede como un efecto no deseado del modelo sino como una búsqueda persistente del modelo.

¿Su corazón sigue siendo radical?
Sí, pero me siento claramente identificado desde los valores radicales, pero en el PRO

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