Buenos Aires, 23/10/2017, edición Nº 1804

Zona paranormal, la casa del terror en Saavedra

Se encuentra justo detrás del DOT Baires Shopping, en una fabrica abandonada, los visitantes se topan con "fantasmas", que cuentan sus historias.

(CABA) El encuentro con los “espectros” es propiciado por la cervecera Quilmes, que para celebrar sus 125 años de historia armó una casa del terror. Para hacerlo convocó a Blumhouse, la productora de Jason Blum, responsable de la saga de filmes Actividad Paranormal y que aquí creó una experiencia basada en leyendas urbanas porteñas. La casa del terror abrirá sus puertas al público general hasta el 20 de noviembre invitará a todos los valientes a vivir una experiencia sin precedentes en Argentina. Cada día lo recorren 430 personas, que se inscribieron a través de www.quilmes.com.ar.

“La cerveza Quilmes estuvo lista para ser tirada el 28 de octubre de 1890 y, por una razón que no conocemos, esperaron hasta el 31 para servir el primer chop –cuenta Alejandro Verger, director de marca de Quilmes–. Nuestro aniversario coincide con la Noche de Brujas. Y una tradición europea del siglo XII vincula a esta noche con la cerveza, porque era cuando las almas buenas se iban al cielo y las malas se quedaban en las casas. Para ahuyentarlas, los jóvenes cantaban en las puertas y la gente los retribuía con cerveza y torta”.

 

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Respecto a las “apariciones” que se presentan, tres de ellos están inspirados en personas reales, que tuvieron un trágico final en Buenos Aires. Como la dama de blanco, que cuenta: “Antes de morir estaba a punto de casarme”. “¡Te salvaste!”, le dice un hombre del público. O David Alleno, el cuidador del cementerio de la Recoleta que ahorró para comprarse una parcela y construir su bóveda. Cuando la terminó, se suicidó. Y aparece Rufina Cambaceres, la joven que, dicen, sufrió un ataque de catalepsia y fue enterrada viva. El día de la tragedia, cuenta su alma en pena, se había enterado de que su novio le era infiel con su madre. “Eso no se hace”, empatiza una mujer. “No, eso no se hace”, coincide el espíritu. “Elegimos tres leyendas porteñas. La idea es que la gente se encuentre con los espíritus y escuche su lado de la historia”, explica Katrina Lebedeva, de Blumhouse.

“El lugar está muy bien armado. Y no sabíamos que algunas historias eran reales”, comentan Canela Visconti, de 20 años, y su novio Alan Zárate, de 22. “Vinimos porque nos fascina todo lo que sea de terror. Y nos asustamos”, confiesa Agostina Lietti (20).

 

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