Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

Yoga para el rostro, una forma de prevenir la vejez

Una nueva práctica.

yogafacial

(CABA) Cuando practicamos Yoga, es importante considerar que no sólo podemos trabajar con asanas -posturas totales- sino también con ardhasanas -posturas parciales-, ya que éstas últimas nos permiten aprender a disociar las diferentes partes de nuestro cuerpo, centrándonos en alguna que necesite un mayor desbloqueo de la energía debido al dolor que genera esa tensión, fortaleciendo los músculos y beneficiándolas también a nivel orgánico.

Para esto, tenemos que saber que en la cabeza se somatiza nuestro plano mental, en la zona del tórax el espiritual y, en la zona inferior de nuestro cuerpo, nuestro plano físico.

El Yoga para el rostro se lleva a cabo a través de ardhasanas que realizamos con los músculos faciales y son acompañadas por diferentes tipos de respiración. Dado que corresponde a la zona de la cabeza, nos ayuda principalmente a sobrellevar las presiones mentales que nos desequilibran con frecuencia, sin dejar de beneficiarnos también a nivel espiritual y físico. Por ejemplo, es muy recomendable para las personas que tienen bruxismo y contracturas en el cuello, entre otros problemas. A continuación les contaré cómo se realizan algunas de ellas.

. Postura del Sapo: Inhalo por la nariz, lleno de aire las mejillas y abro bien los ojos, luego exhalo y me relajo.

. Postura del León: Inhalo por la nariz, y al exhalar abro bien la boca, saco la lengua, abro bien los ojos emitiendo un sonido con la misma respiración similar a un rugido. Luego relajo el rostro.

. Postura del Ratón: Inhalo por la nariz y contraigo todos los músculos de la cara, luego exhalo y me relajo.

Si bien no se encuentra muy difundido, el Yoga para el rostro es, sin duda, otra manera muy eficaz para relajarnos y -¡atención, coquetos!- estéticamente nos ayuda a prevenir arrugas.

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