Buenos Aires, 21/09/2017, edición Nº 1772

Ya se puede bautizar a los recién nacidos con nombres nuevos sin autorización

Anteriormente si los padres requerían bautizar a su niño con una denominación por fuera de la nómina, debía pedirse una autorización especial.

(CABA) En la ciudad ahora es más fácil inscribir a los recién nacidos. Los padres ya tienen vía libre para designar a los niños con el nombre de su preferencia, no importa el origen, con la única limitación de que no “lesione el honor” del bebe ni resulte ofensivo de alguna manera.

Hasta el año pasado, la elección del nombre debía coincidir con alguna de las 9807 opciones incluidas en un listado oficial. Si los padres requerían bautizar a su niño con una denominación por fuera de esa nómina, debía pedirse una autorización especial.

Sólo cuando el uso de un nombre fuera aprobado tres veces por las autoridades del Registro Civil porteño, pasaba a integrar la lista oficial y podía ser escogido sin solicitudes previas.

Pero, desde que entró en vigor la reforma del Código Civil, en agosto pasado, ya se eliminaron las restricciones a voces no incluidas en la nómina oficial.

Ya durante 2014, otros 100 nombres, en su mayoría extranjeros de diverso origen, fueron aprobados. Antiguamente, deberían haber necesitado otras dos aprobaciones para quedar oficializados, pero ya no. Entre ellos figuran, por ejemplo, los nombres de varón Kenzo, Yurii, Ikki, Lemmy, Asiel, Tomoki y Calix. Y los de mujer Guilit, Conzuelo, Cosette, Evolet, Nahyara y Arin.

Con el levantamiento de las restricciones, se abre un abanico inmenso de posibilidades para nombrar a los niños. ¿Onur? ¿Sherezade? También, los fanáticos de la novela turca Las mil y una noches podrán dar rienda suelta para recordar en sus hijos a los personajes que admiran.

Voceros del Registro Civil recordaron que el único límite en la elección de un vocativo será que “no lesione el buen nombre y honor” de la criatura.

Si no es ofensivo ni grotesco, aunque sea raro, no pedimos ningún trámite especial. Se trata de la aceptación de la libertad paterna en la elección del nombre de un hijo, a veces relacionada con cuestiones religiosas u otras, sobre las que no se piden explicaciones“, recordó la directora general del Registro Civil de la ciudad, Ana Lávaque.

Otra flexibilización, mencionó la funcionaria, es que también dejó de exigirse que los nombres que en sí mismos no determinan sexo sean acompañados por un segundo nombre que lo especifique. Esto, porque la ley ya no define a una persona por su género, sino que se acepta la diversidad y la autopercepción.

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