Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

Woody Allen evalúa una propuesta para rodar en Buenos Aires

En el marco de la promoción de su nueva película, A Roma con amor, el gran cineasta Woody Allen brindó una entrevista bastante aburrida al “gran diario argentino”. Sin embargo, se conoció que su “próximo filme va a ser definitivamente en Europa, o quizás Sudamérica”. (Ciudad de Buenos Aires  – Clarín) Allen está estrenando internacionalmente su obra número 48, A Roma con amor , un filme de tipo coral en cuyo elenco se encuentran...

En el marco de la promoción de su nueva película, A Roma con amor, el gran cineasta Woody Allen brindó una entrevista bastante aburrida al “gran diario argentino”. Sin embargo, se conoció que su “próximo filme va a ser definitivamente en Europa, o quizás Sudamérica”.

(Ciudad de Buenos Aires  – Clarín) Allen está estrenando internacionalmente su obra número 48, A Roma con amor , un filme de tipo coral en cuyo elenco se encuentran tanto compatriotas suyos (Alec Baldwin, Jesse Eisenberg) como españoles (Penélope Cruz vuelve a trabajar con él, como una prostituta), la australiana Judy Davis (su esposa en la ficción), las canadienses Alison Pill y Ellen Page, y los, digamos, locales, los italianos Roberto Benigni, Flavio Parenti, y hasta Ornella Muti.

Y el propio Allen se reservó un papel –no aparecía delante de cámara desde su comedia Scoop (2006)-,el de Jerry, uno de los tantos estadounidenses que deambulan por la Ciudad eterna, él, en viaje para conocer a la familia del novio de su hija.

¿Por qué decidió actuar en esta película en lugar de convocar a otro actor para el papel de Jerry? Sólo porque había un papel para mí en el guión. Y pensé: “Bueno, hay un papel que puedo interpretar” y me dije: “¿Por qué no? ¿Por qué no interpretarlo? Es fácil para mí. Lo voy a hacer yo”.

¿Y por qué lo rodó en Roma? ¿Cuál es su relación con Italia? Es un lugar al que he ido varias veces por placer. Toqué jazz allí y he estado simplemente como turista porque es un lugar muy valioso para ir: Roma, Venecia, Florencia, Bologna, Pisa… todo. Es un lugar que a los estadounidenses les gusta visitar porque es tan distinta, tan encantadora, tan llena de cosas para ver, tanta cultura.

¿Cómo se adapta para filmar en ciudades diferentes de todo el mundo? No es tan difícil, porque para el lenguaje de hacer una película es lo mismo en todas partes. Vas a Francia, Roma, España, y la gente que hace películas, que trabaja allí, habla el mismo idioma. Los electricistas, los iluminadores, los carpinteros, el equipo de producción, los directores de arte, todos hablamos el mismo idioma. Es como con la música: toco jazz en los Estados Unidos, y cuando voy solo a Suecia, puedo tocar con los músicos suecos. O en Francia con músicos franceses. Porque todos hablamos un mismo idioma.

Su personaje dice algo sobre la muerte, que sí, le ocurrirá pero en 50, 60 años. Me preguntaba si usted sigue temiéndole tanto a la muerte.

Sí, como todos (risas). Creo que toda la gente que conozco le teme.

¿Tiene más miedo ahora que cuando era un adolescente? No. Soy de la gente que tiene conciencia continua de su mortalidad, de la condición humana. De lo trágica, efímera, terrible que es.

Hablando de Jerry, él le tiene pavor a la turbulencia cuando está en un avión. Durante muchos años manifestó su terror a volar. ¿Ahora mermó, después de tantos vuelos? Estoy mucho mejor. Igual, me sigue poniendo nervioso cualquier actividad que signifique el mínimo riesgo para mí.

Jerry está jubilado. ¿Usted se imagina en esa situación, sin trabajar más? No es algo que a mí me gustaría hacer. Tengo amigos que se han jubilado y les encanta. Adoran viajar, pescar todos los días, jugar con sus nietos. Les encanta estar jubilados. Yo nunca sentí eso. Siento que mientras pueda trabajar, seguiré haciéndolo porque me gusta más trabajar que retirarme.

Y uno se imagina a Allen acomodándose los marcos negros de sus anteojos, esos mismos lentes que usa desde los años ’60…

¿Cree en el destino? No terriblemente. No, realmente. En ciertos casos, si naciste con alguna debilidad estará destinada a revelarse en algún momento de tu vida. Pero no creo en el destino en el sentido metafísico.

¿Es creyente, es un hombre de fe? No, no lo soy.

Lo cito en “A Roma con amor”: “El dinero da muchos placeres”. Usted, ¿en qué gasta el dinero? Llevo una vida sencilla. Tengo una casa chica en Manhattan, no una casa grande. Mando a mis hijos al colegio. Gasto mi dinero en ellos, en mi mujer. Cada tanto se compra un vestido… y eso. Realmente no tengo grandes gastos. Calculo que lo más caro deben ser mis tickets para ver básquetbol. Pero hago lo que hace el resto de la gente. Voy al cine, salgo a caminar, no tengo un barco… ( risas ), tengo un auto. No tengo una casa de vacaciones. No tengo una segunda casa. Vivo una vida tranquila, sencilla, cómoda, de clase media. Nunca hice mucho dinero. Nunca me hice rico, por la clase de películas que hago, por mi manera de trabajar. Pero estoy cómodo. Gano mucho más que un maestro ( ríe ), que un bombero, o un policía. Y ellos hacen una tarea mucho más seria que la mía.

Hablando de básquetbol. No sé si usted oyó hablar de Pablo Prigioni. Es un basquetbolista argentino que en este momento está en Nueva York, en conversaciones con los Knicks.

(Titubea) No… no.

No se preocupe. ¿Y conoce a Manu Ginóbili? ¡Sí, es una gran estrella! Todos lo conocen.

Hablando de argentinos. ¿Recuerda a Maricel Alvarez? Es una de las reporteras que encara al personaje de Benigni, en una première.

Recuerdo la escena, sí, pero no algo especial sobre ella.

Vuelvo a citar otra línea de diálogo de la película, aquélla que dice algo así como “El adulterio es una cuestión semántica”. Me gustaría saber si es una broma o realmente piensa eso sobre el adulterio.

Es una frase que inventé, que acuñé. La utilicé en mi película Recuerdos , hace años (1980). Sentí que era una acuñación legítima. Creo que mucha gente, o una buena cantidad de gente, lo padece, ha vivido y sufrido esa experiencia. Yo ciertamente soy uno de ellos… Tiene que ver con un sentido de futilidad acerca del éxito y de que nada dura para siempre.

En un momento de A Roma por amor , un personaje sólo canta ópera bien si está bajo la ducha… y así es que montan un concierto en un teatro, y él ingresa en una ducha móvil, enjabonado.

Me pregunto si usted canta ópera en la ducha.

(Ríe, sorprendido) No, no canto ópera cuando me ducho… Si canto algo, es música popular de Estados Unidos: Cole Porter, George Gershwin… Pero la verdad es que soy una persona que canta horrible incluso en la ducha.

Sé que no adelanta la trama de sus proyectos, pero al menos cuénteme por qué vuelve a filmar en Nueva York.

Te comento dos cosas. Primero, que en Nueva York voy a filmar una pequeña parte. El resto será en San Francisco. Y lo segundo es que no se trata de una comedia, sino de una película más seria.

Eligió otra vez a Alec Baldwin para su próximo filme. ¿Su personaje es una parte importante de la película? Sí, es una historia que sólo puede ocurrir en Estados Unidos. Pero tengo muchas ganas de volver a algún país europeo después, o a Buenos Aires, si se concreta. Lo cierto es que quiero filmar afuera la película siguiente a la que estoy haciendo este verano (boreal). Mi próximo filme va a ser definitivamente en Europa o quizás Sudamérica.

Ya la publicista se mete en la conversación –se nota que ha estado escuchándola- y advierte que era la última pregunta. Y en el saludo, Allen vuelve a sorprender. “Gracias a vos. Y quizá nos encontremos en Buenos Aires.”

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