Buenos Aires, 23/04/2017

Warnes, una típica historia argentina

Se proyectó como el “mayor hospital pediátrico del continente”; abandonaron la obra y se convirtió en un hogar sin cloacas ni electricidad para 2000 personas.

Escribe Sebastián Clemente

(CABA) Se proyectó como el “mayor hospital pediátrico del continente”. Fue durante el primer gobierno de Juan Perón y la construcción avanzó hasta dos edificios de 10 pisos de los cuatro previstos originalmente. Perón no pudo terminar su segundo mandato. Lo derrocaron los militares en lo que se conoció como “revolución libertadora”. Más importante que los pibes que se iban a atender en ese hospital por muchas décadas les pareció evitar que el edificio quedara como un legado de Perón. Y abandonaron la obra, que se convirtió en un hogar sin puertas, ventanas, cloacas ni electricidad para 2.000 personas. Algo similar ocurrió con el Elefante Blanco de Mataderos.

La historia sirve como ejemplo del patrón de conducta de los políticos que gobernaron y gobiernan, y también de los militares que llegaron al poder desde la ilegalidad de los golpes de Estado. La actitud que se repite es la de anteponer el ego por sobre la gente, la avidez por aparecer en la foto cortando la cinta por encima de las políticas y los proyectos a largo plazo.

Dos estaciones de la línea A del subte estuvieron cerradas a pesar de estar terminadas por los gobiernos de la Ciudad (Mauricio Macri) y la Nación (Cristina Kirchner) no se ponían de acuerdo en cómo hacer la inauguración. Algo parecido sucedió con la ampliación de la autopista Illia. Pasajeros y automovilistas se privaron mucho tiempo de viajes más rápidos y más cómodos por los fríos cálculos de la política. El razonamiento parece indicar que hay que borrar lo que hizo o pretendió hacer el anterior para revalidar lo propio. Y que rinden más los proyectos rápidos, que sirven para presentar como recurso para lograr votos.
Un ejemplo inverso es el túnel aliviador del arroyo Maldonado, que se inició con la gestión de Olivera y siguió en las de Ibarra, Telerman y Macri y benefició a 250.000 vecinos. Los demás, son típicas historias argentinas. NR

Warnes
Fuente: Clarín

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