Buenos Aires, 26/03/2017

Walter Klix: “me da confianza un presidente que me dice la verdad por más cruel que sea”

Prueba y error, aciertos y desaciertos, firmeza y dudas, así han sido estos primeros seis meses en donde lo único que tenemos claro es que hemos hecho un cambio de rumbo de 180 grados en todo sentido.

Escribe Walter Klix

(CABA) El viernes pasado se cumplieron los primeros 6 meses de la asunción del Presidente Macri, medio año de gestión que por lo vertiginoso pareciera un mandato entero. El 10 de diciembre pasado Mauricio se sentó por primera vez en el sillón de Rivadavia y no alcanzó a disfrutar de ese momento tan preciado por el que tanto había luchado, que sonó la primera alarma, era el GPS de la oficina presidencial con una señora con tonada española repitiendo una y otra vez “recalculando”. Y Macri no lo dudó un segundo, rara vez el GPS equivoca el camino, pero ante la incertidumbre había una certeza más contundente, los números, las estadísticas: 30% de inflación, 35% de pobreza, 10% de indigencia, emergencia energética, inseguridad, narcotráfico. Igual que hace 12 años, o 20 o 30, no hay dudas, recalculando.

Prueba y error, aciertos y desaciertos, firmeza y dudas, así han sido estos primeros 6 meses en donde lo único que tenemos claro quienes apoyamos y creemos en este nuevo gobierno y quienes no, es que hemos hecho un cambio de rumbo de 180 grados en todo sentido, económico, social y cultural. La característica esencial de los seres humanos es que somos reacios al cambio, ni hablar a las transformaciones abruptas. En época de campaña repetí esta frase una y otra vez en cada reunión que me tocaba transmitir lo que sentía, y siempre terminaba con la misma pregunta final ante el gesto de afirmación de los que se habían acercado a escucharme, ¿por qué no? Rogelio Frigerio suele decir que los argentinos no sólo no fuimos capaces de resolver nuestros problemas históricos, sino que por consecuencia tampoco somos capaces de adquirir problemáticas nuevas. Hace 30 años que tenemos inflación, inseguridad, pobreza e indigencia, dígito más, dígito menos, estamos siempre en los mismos índices de los mismos problemas.

Hace mucho tiempo que no escuchábamos por parte del Jefe de Estado asumir un error y dar marcha atrás, por supuesto que preferiríamos equivocarnos menos pero fue novedoso ver en la última semana un aluvión de críticas hacia la autocrítica del gobierno de Macri. Yo al menos me había acostumbrado a escuchar que la culpa era siempre del grupo Clarín y del sector empresarial dominante, que la inseguridad era solo una sensación y que en Alemania había más pobreza que en nuestro país. Parece que fue hace mucho todo esto pero fue ayer o anteayer. Quizá sea un poco conformista, pero me da confianza y expectativa un presidente que me dice la verdad por más cruel que sea.

Hace unos días se presentó el famoso “estado del Estado” en donde el gobierno actual informa la situación real en la cual encontró la administración tras 12 años kirchenerista. No sé si lo han leído, pero se los recomiendo, es importante poder manejar información para luego poder dar una opinión basada en fundamentos. Si yo fuera un empresario que va en busca de nuevas oportunidades y quiere adquirir una nueva firma, si el balance de la empresa fuera el que le dejó Cristina a Macri yo no adquiero esa firma ni que me la dieran gratis puesto que en breve voy a tener que hacerme cargo de la reducción del personal, del aumento en la tarifa de mi producto lo cual seguramente derivará en una baja pronunciada en las ventas, de mudarme a una oficina más chica, de reducir gastos de viáticos que los gerentes estaban acostumbrados a hacer, y por supuesto ser la cara visible de todos los juicios de valor de mis propios clientes y empleados.

La sustancial diferencia entre este ejemplo y lo que paso aquel 10 de diciembre de 2015 es que no es una empresa sino la administración pública, y lo más importante y difícil de todo, Macri no tenía opción de elegir si asumir o no. Y lo hizo, y tomó decisiones, y acertó y erró por igual, puso la cara en las buenas y el pecho ante las malas, no dudó en afirmar que el 2016 será un año duro como tampoco en confiar en que estos cambios de hábitos que estamos haciendo en estos días, muchas veces sin darnos cuenta, nos llevarán en breve a una realidad concreta y palpable.

El ¿por qué no? del cual les hablaba terminó siendo un voto de confianza en las elecciones pasadas, la mayoría de los argentinos apostamos a un cambio, un cambio a las formas de administrar nuestro dinero, un cambio a las formas de comunicarse, un cambio global en todas las políticas de estado. Si hay algo que tienen claro los gobiernos anteriores es que se equivocaron, y no sólo el de Néstor y Cristina, todos porque, como ya mencioné, seguimos teniendo inseguridad, inflación y hambre. Este es un gobierno totalmente distinto a todos los que gobernaron desde el 83 en adelante. Quienes votaron ese cambio lo único que tienen claro es que ese cambio empezó, es palpable. Resta saber si será para bien o para mal. Pocas sensaciones nos generan tanta impaciencia como la incertidumbre, pero esperamos 30, 40, 50 años, ¿por qué no vamos a esperar 4 más después de que finalmente nos animamos a cambiar?

Empiezan los segundos 6 meses de Macri, no sabemos si fue un error tomar todas las medidas juntas, si sabemos que este es un Presidente que no duda, que va al frente y hace, si acierta mejor y sino no se le caen los anillos para asumir el error y dar marcha atrás. Ojalá siga así, buscando más aciertos, y si el GPS vuelve a sonar, a recalcular nuevamente. NR

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