Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

Wakolda, de la Patagonia al mundo

Con distribución en Latinoamérica, Estados Unidos, Asia y Europa, será una de las películas con mayor cantidad de estrenos en salas extranjeras del cine argentino reciente. Escribe Natalia Rivarola (CABA) Con el título The german doctor (El médico alemán), Wakolda –el film escrito y dirigido por Lucía Puenzo, estrenado en 2013- se proyecta en cinco salas de Nueva York, Los Ángeles y San Francisco. Y así, continúa su recorrido internacional, con distribución en Latinoamérica, Asia...

Con distribución en Latinoamérica, Estados Unidos, Asia Europa, será una de las películas con mayor cantidad de estrenos en salas extranjeras del cine argentino reciente.

Wakolda

Escribe Natalia Rivarola

(CABA) Con el título The german doctor (El médico alemán), Wakolda –el film escrito y dirigido por Lucía Puenzo, estrenado en 2013- se proyecta en cinco salas de Nueva York, Los Ángeles y San Francisco. Y así, continúa su recorrido internacional, con distribución en Latinoamérica, Asia y Europa. La película protagonizada por Natalia Oreiro y Diego Peretti se perfiló como una obra de trascendencia mundial desde su estreno, ya que su premiere tuvo lugar en el Festival de Cannes. Además, es una coproducción de varios países, entre ellos de Argentina, Francia, España y Noruega. Estuvo nominada al Goya como mejor película hispanoamericana, se presentó en los certámenes de San Sebastián y Biarritz, y fue elegida por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas como precandidata para los premios Oscar, aunque no logró quedar.

Desde ya, la propuesta es muy interesante. Tomar a un personaje tan nefasto de la historia mundial como fue Josef Rudolf Mengele (el principal responsable de los atroces experimentos en los campos de concentración en la Segunda Guerra Mundial, también conocido como “el ángel de la muerte”) para hacer una ficción podría significar el surgimiento de algo grande. Más si hablamos del refugio que numerosos criminales nazis encontraron en la Argentina en esa época, lo cual no fue muy abordado en el cine. La trama genera muchas expectativas de partida.

Basada en la novela homónima de la directora, la película está situada en una desolada región de la Patagonia, no muy lejos de Bariloche, en 1960. Allí, un Mengele fugitivo (una impecable y macabra interpretación del catalán Alex Brendemühl), que es ayudado por la comunidad alemana, intenta seguir con sus experimentos en personas. En su recorrido se cruza con el matrimonio conformado por Eva (Oreiro) –quien es descendiente de alemanes y está a punto de dar a luz – y Enzo (Peretti), y sus tres hijos. De inmediato, el inmigrante es atraído por Lilith (Florencia Bado), la hija menor, de 12 años, que sufre problemas de crecimiento. Aunque el forastero les genera cierta desconfianza, se ven seducidos por su distinción y su dinero, y terminan albergándolo en su hostería. Es entonces cuando el siniestro médico –cuya identidad obviamente desconocen- se ofrece para experimentar con la pequeña que lo tiene fascinado y obsesionado. “Hubiese sido el espécimen perfecto de no haber sido por mi altura”, narra Lilith. Este aspecto de la pre-adolescente sumado al embarazo de gemelos de la madre forman un combo inmejorable de experimentación médica para el muy bien logrado personaje.

Narrada con un ritmo muy lento la historia prometedora se debilita al contar demasiados subtramas para sus 93 minutos, que no llegan a resolverse: la complicidad de la comunidad alemana que refugia criminales prófugos, la vida y el bullying en un colegio donde alguna vez flameó la esvástica, el crecimiento de Lilith y su atracción hacia el médico, los dibujos de Mengele, la bibliotecaria espía, la caza de nazis por parte de agentes israelíes, la casa de al lado y la tétrica fábrica de muñecas del padre. El núcleo queda desdibujado entre tanto condimento, sin contar la obsesión de Puenzo por incluir toda metáfora posible, como lo hace con las muñecas “perfectas” -de hecho, Wakolda es el nombre de una muñeca mestiza de la protagonista-.

El aberrante y verdadero Mengele hubiera sido suficiente para contar una historia tan interesante como terrorífica con un excelente retrato de época. Sin embargo, algo le falta a Wakolda. Cuando llega el punto cúlmine y logra la tensión deseada, la película termina, sin más que unas leyendas al final. Termina sin mostrar del todo al monstruo. Termina con la sensación de que falta algo, que todavía faltan cosas por revelar.

El film no es un mal producto pero deja la sensación de desaprovechamiento. Desaprovecha la oportunidad de ficcionalizar a uno de los villanos más siniestros. Una gran historia, con buenas intenciones, que no se supo contar.

Más allá de todo, narra una pseudo-ficción de interés universal más que atractiva. Es por eso, que junto a Metegol e Infancia Clandestina, Wakolda, cuyos próximos mercados incluyen a Taiwan, Colombia, Italia, Rumania e Inglaterra, será una de las películas con mayor cantidad de estrenos en salas extranjeras del cine argentino reciente.

Fuente: nolovasaleer.com

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