Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Vitto Saravia confiesa que cosa no la excita

Sin censura.

vitto saravia

(CABA) Vitto Saravia estudia teatro, quiere ser actriz y aunque no descarta irse a vivir a Turquía con su novio, el futbolista Pablo Mouche, no quiere ser solamente la “esposa de”, la panelista de “Desayuno americano” lanzará su propia marca de ropa. En una entrevista realizada por la revista noticias, Vitto cuenta sobre su vida íntima y que cosas no le excitan en el sexo.

-Los arrumacos con el ex de Zaira Nara le significaron un salto a la fama, ¿lo vivió como una oportunidad para su carrera?
Vitto Saravia: Uno no puede renegar de cómo se hizo conocida, pero tampoco siento que aproveché el momento, recuerdo que estaba bastante ofuscada. Me llamaban de “Intrusos”, “Infama” y esos programas que jamás pisé. Pero mi carrera me importaba y no iba a dejar de hacer una producción de fotos porque saltó ese tema. Supe poner un freno: no quise participar de “Bailando por un sueño” porque sabía que iría como “la de la relación con”. Me gusta cómo me manejé en los medios.

-Consiguió popularidad mediática en la Argentina antes que en el Uruguay.
Saravia: En Uruguay ya tenía mi nombre, era reconocida por cosas específicas, pero cuando empezás acá explotás en todos lados. Allá el famoso era el jugador de fútbol, o los periodistas y las actrices, recién ahora les están dando importancia a las modelos. Buenos Aires es como si fueras a Hollywood, la gente te empieza a reconocer.

-¿Le gustaría mantener un lugar en la televisión argentina?
Saravia: Estoy muy cómoda en “Desayuno americano” pero no apuntaba a ser panelista, se fue dando. Estudio teatro y me gustaría incursionar en la actuación. Hice un bolo en “Los únicos”, en Uruguay estuve en una sitcom y un unitario. Voy transitando lo que me toca, no soy de proyectar mucho.

-¿Tener su marca de ropa fue una iniciativa propia o un negocio que le propusieron?
Saravia: Surgió de mí, me encanta la ropa. Gasto un montón en el rubro moda, pero soy muy generosa y cada tres o cuatro meses regalo un poco. Debo tener alrededor de 50 pares de zapatos.

A los 17 años estudiaba odontología en Montevideo y el modelaje era un hobby. Hasta que se animó a “cruzar el charco” y ya en Buenos Aires, integró el panel de “Fútbol para todos”, por Fox Sport; siguió con “Intratables” y finalmente con “Desayuno…”.

Conoció a Pablo Mouche cuando el jugador fue invitado a “Fútbol para todos”. Antes, un amigo en común los quiso presentar pero la modelo, desilusionada por dos relaciones fallidas con futbolistas, se negó: “Pensé: ¡otro más no! Pretendía dar vuelta la página”, recuerda entre risas. Cuando lo vio le resultó más atractivo de lo que esperaba, y después del mútuo flechazo comenzaron los mensajes y llamadas. La primera salida fue una cena con amigos en la casa del representante de Mouche. “Me presentó como una amiga y fue todo resimple, eso me gustó. Se dio todo muy suelto, como si nos conociéramos de toda la vida. Me atendieron rebien y Pablo tuvo un gesto muy lindo: me trajo un hielo con forma de corazón”, cuenta Vitto.

La cena fue a las ocho de la noche, porque a las once empezaba la concentración, y él la dejó en su casa: “Esa vez no pasó nada, ni un beso. Se dio así y me gustó. La segunda salida fue una cena solos, pero recién en la tercera nos dimos el primer beso”. Hace poco cumplieron 15 meses de relación y Mouche le mandó al canal un gran ramo de flores y chocolates.

-¿Es tan romántica como su novio?
Saravia: Él lo es mucho más, es un hombre muy atento, por eso me enamoré. Siempre está pendiente de mí y se acuerda de las fechas, yo soy más desbolada.

-¿El regalo más lindo que le hizo?
Saravia: Una vez tuvo cuatro días libres y se vino de sorpresa desde Turquía. Eran las once de la noche, me tocan la puerta de casa y era él. Estuvo acá solo dos días.

-¿Y el más caro?
Saravia: Carteras Hermes, Louis Vuitton… este anillo con diamantes (lo muestra). Es regalón (risas), le gusta complacer a su mujer.

-¿Al verse tan poco, no se vuelve una relación idealizada?
Saravia: Para el común de la gente verse una semana cada tres es repoco, pero cuando estamos juntos es superintenso y nos aprovechamos un montón: vamos a comer, salimos, viajamos. Y después no estamos juntos piel con piel, pero estamos en contacto. Sé toda su vida, desde que se levanta hasta que se acuesta, y él también la mía. Hablamos un montón por WhatsApp y los fines de semana que tenemos más tiempo, por Skype.

-¿Sexo virtual?
Saravia: No, porque no me excita el sexo virtual, no me llama la atención. En eso estoy chapada a la antigua: el sexo es hoy, ahora y con. Charlo con otras chicas que tienen sus novios lejos y suele ser el hombre el que incita más y las mujeres terminan dándoles el gusto, pero no se sienten tan cómodas. A Pablo tampoco le gusta, es muy cuidadoso con la mujer y no me pone en ese papel de objeto. Nos entendemos perfecto.

-¿La distancia y su fama de mujeriego fue motivo de charlas en la pareja?
Saravia: No, es como si a él le afectara que yo tenga fama de botinera porque es mi segundo novio jugador de fútbol (el delantero Carlos Bueno fue el primero, y Diego Forlán sería el segundo pero no cuenta como novio). Yo lo conocí cuando empezó a salir conmigo y hasta el día de hoy no tengo nada que decir. Tampoco soy del tipo de minas que se obsesionan con ese tema. Confío plenamente en él y creo que él también.

-¿Pablo insiste con que vaya a vivir con él?
Saravia: Sí, pero si dejara todo la pareja se terminaría en breve, porque me aburriría. Soy muy hiperactiva y me gusta hacer cosas todo el tiempo. Pero “nunca digas nunca”, porque estuve hablando con gente para laburar allá, por ahí puedo ir y venir… En este momento no siento ganas de ir a instalarme y ser “la mujer de…”

-¿Otros hombres se han acercado, aprovechando que su novio está lejos?
Saravia: Salgo con un grupo de amigos y estoy muy en la mía. No soy una mina que les dé mucha oportunidad de acercarse. Igual, a las chicas famosas es a la que menos se nos acercan los chicos. No voy a un boliche y me encaran 300 pibes…

-¿Está diciendo que se inhiben?
Saravia: No sé, pero cuando hablo con gente siempre es porque ya la conozco. No estoy sentada y vienen a encararme. En esas cosas por ahí juega más Facebook, pero no le doy ni pelota. Ahí sí te piden que los agregues y te mandan mensajes. Quizás no se acerquen porque se nota que estoy bien de novia y no me interesa otra cosa.

Modelo de Life Chekka, nació en Montevideo pero pasó gran parte de su infancia en Cerro Largo, donde su padre era intendente. Cuando Vitto tenía 12 años él falleció, y ella se tatuó una estrella en su muñeca para recordarlo: “Sabemos que lo mataron, pero oficialmente nunca se comprobó. Lo hicieron parecer un suicidio. Hace ya 15 años, hay mucho tema político en el medio.

A los tres años de su fallecimiento fuimos a exhumar el cuerpo y habían robado la parte del cráneo por donde entró la bala”, cuenta Saravia, que lleva tatuadas dos estrellitas más chiquitas que representan a su abuelo materno y su tío, también fallecidos. “Crecí en una familia donde los hombres fueron desapareciendo y quedamos las mujeres solas. De ahí viene mi fuerza para salir adelante. Cuando te pasan este tipo de cosas empezás a ver otras, y las valorás más. Fue horrible, pero me enseñó mucho”, reflexiona.

-Proviene de una familia involucrada en política, ¿nunca la atrajo?
Saravia: Mi papá tuvo una muerte muy fea y no quise saber nada. Mi tatarabuelo, Aparicio Saravia, fue el fundador del Partido Nacional, un caudillo que se estudia en el colegio. Así que me llegaron miles de propuestas, pero la política nunca me interesó.

Fuente consultada: Revista Noticias

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