Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

Virginia Inocentti: “yo sólo puedo seguir los caminos de mi corazón”

En nuevos proyectos.

Virginia-Inocentti

(CABA)Plácida, confiada y calma. Así podría ilustrarse la actualidad de Virginia Innocenti, una de esas talentosas de la escena nacional que laburan a destajo, que viven creando y buscando perfeccionarse, sin hacer ruido ni llamar la atención. Una intensa serenidad domina a esta artista que actúa y canta con las tripas, como se la puede ver en “Cuentos de identidad” (los martes por la TV Pública) o, a partir de octubre, cuando presente su ciclo musical en Pista Urbana (Chacabuco 874).

¿En qué momento te encontrás? ¿Cómo estás interiormente?
Sin dudas en la etapa más próspera de mi vida. Me siento madura, serena, cerca de esas cosas y esos seres a los que realmente “pertenezco”. Me siento querida, respetada, valorada. Creo que son tiempos de cosechar la siembra de años.

De amante, de prostituta, de cantante, de mucama, de esposa de presidente… Todos roles creíbles. ¿Lo vivís como un trabajo actuar? ¿O tu oficio es pura pasión?
Es un trabajo y lo hago con amor, alegría y pasión. Me gusta mucho mi trabajo y para mí, esa palabra, no tiene un sentido negativo, al contrario. Vivir, amar, implican un trabajo maravilloso, con uno y con los otros. Por fortuna mi apasionamiento por todo lo que emprendo no decae. La pasión es mi motor.

Cuenta Virginia que para ella el gran regalo es lo que experimenta en la calle, cuando se cruza con la gente. “Para mí, sinónimo de éxito son las caritas de emoción de la gente que en la calle me saluda y agradece aquello que le ofrezco actuando o cantando”.

¿Cuán importante fue en tu carrera ese gran trabajo que hiciste evocando a Tita Merello? ¿Cuánto te marcó? ¿Te encasilló?
No, no me encasilló para nada. Fue un trabajo muy importante que sin dudas marcó un antes y un después. Tenía muy claro lo que quería contar cuando escribí la obra de teatro “Dijeron de mí”. Hablar de Tita me permitía poner en escena temáticas profundas y transitar el dolor de la vida, desde su inteligencia y sentido del humor.

¿Sentís que hay algo que te haría feliz en la profesión?
Siempre me hace feliz pensar en mi próximo trabajo.

¿Trabajás de lo que te gusta, o trabajás porque tenés que trabajar?
Las dos cosas. Y en este momento en particular estoy disfrutando de volver a cantar. En octubre haré, junto al maestro Diego Vila, un ciclo en el que combinaré canciones de Silvio Rodríguez, el Flaco Spinetta, Lucio Dalla, Cadícamo, además de temas míos.

¿Qué te elogiás y qué te criticás?
¡Qué difícil! Yo sólo puedo seguir los caminos de mi corazón.

No lo tomes como una intromisión… Sos muy discreta con tu vida privada pero leí que te separaste…
Es verdad, trato en lo posible de preservar mi intimidad. Y esto, que preguntás puntualmente, ya forma parte de mi pasado.

La foto que ilustra esta nota es reciente, cuando viajó a Liguria (Italia), donde le entregaron un premio por “tomar al arte como instrumento de transformación social”, explica realizada. “Fue muy conmovedor recibir este reconocimiento de la tierra de dónde vienen mi padre y mis abuelos. Recorrer, cantar allí fue como un sueño. Ando liviana y feliz por la vida”.

Puntualmente, ¿por qué te dieron el premio?
A raíz de mi trabajo en el campo de los derechos humanos. Así lo expresan los motivos de por qué te dan el premio: “quienes usan el arte como instrumento de transformación social”. Ya en el 2011 me otorgaron el premio de Embajadora de la italianidad en Argentina.

¿Qué significa una “medalla” a esta altura del partido?
Un gran y muy cálido mimo para el alma.

La profesión, tu oficio, ¿te debe algo? ¿Y vos a ella?
No siento que sea así… Desde muy chica me dedico y vivo de lo que amo hacer y traté siempre de que sea un ida y vuelta. En un mundo como el nuestro, creo que soy una privilegiada. No me puedo quejar por vicio…

Se dice (¿un mito?) que el actor es de ánimo frágil, con altibajos frecuentes. ¿Es así? ¿Cómo te llevás con tus estados?
Puede ser, cada uno es un mundo aparte. Pero en mi caso apuesto siempre a la alegría. Me llevo bien conmigo, tengo una fluida relación con mis estados de ánimo.

Antes te escuché decir: “Yo sigo los caminos del corazón”. Suena pasional, instintivo…
Me lo preguntabas en función de mi carrera, entonces no lo llamaría ni pasional ni instintivo, sino que intento no engañarme para poder desde mis trabajos acercarme a la verdad que persigo como artista y así poder transmitirla.

Fuente: La Razón

Comentarios

Ingresa tu comentario