Buenos Aires, 19/09/2017, edición Nº 1770

Violencia e inseguridad: la pesadilla de vivir cerca de un boliche

(CABA) Música a todo volumen, gritos, corridas, vandalismo, basura en las calles y peleas entre alcoholizados son algunas de las postales habituales a la salida de los locales bailables de la ciudad. Los vecinos y comerciantes que deben lidiar con estas innumerables dificultades reclaman más control de la policía y acusan a la fuerza de seguridad de mirar hacia otro lado. Según fuentes policiales y del Ministerio Público Fiscal porteño,...

(CABA) Música a todo volumen, gritos, corridas, vandalismo, basura en las calles y peleas entre alcoholizados son algunas de las postales habituales a la salida de los locales bailables de la ciudad. Los vecinos y comerciantes que deben lidiar con estas innumerables dificultades reclaman más control de la policía y acusan a la fuerza de seguridad de mirar hacia otro lado.

Según fuentes policiales y del Ministerio Público Fiscal porteño, se reciben más de 150 llamadas cada fin de semana por problemas generados en los boliches.

De hecho, en la calle Cerrito, entre la avenida Santa Fe y Marcelo T. de Alvear, funciona en un subsuelo La Mary, un local que trastorna el sueño y la vida cotidiana de algunos habitantes de Retiro.

Según cuentan en el barrio, cientos de jóvenes se agrupan en distintos puntos de la cuadra y provocan disturbios en los ingresos de los edificios, de miércoles a domingo, desde la medianoche. “Con este tipo de antros, la cuadra se puso rara y peligrosa. Es espantoso lo que tenemos que vivir. La gente orina y vomita en cualquier parte; se pelean y, además, nos agreden. No puedo bajar a la calle a la noche ni a la mañana temprano. Nos tienen acorralados“, aseguró María, que vive a metros del local de baile.

El consorcio de uno de los edificios que lindan con La Mary hizo reiteradas denuncias. Pero nada cambió. La comisaría 15a, situada en Suipacha 1156, no les dio soluciones.

Alejandro trabaja a metros de La Mary y llega al barrio cerca de las 5. “Ya he visto de todo. Desde vandalismo y peleas hasta parejas teniendo sexo en la vía pública. A la mañana, la zona es tierra de nadie, está fuera de control. La policía nunca aparece.

La Galería City, donde desembocan las salidas de emergencia de este lugar, y adonde los habitués salen a fumar, es un espacio olvidado. Allí, los pocos locales que subsisten deben convivir con la invasión de personas que concurren a estas fiestas. “No puedo dormir tranquilo. Imaginate el riesgo que corre mi negocio, que está justo al lado de una de las salidas. ¿Denunciar? ¿Para qué? Nunca te dan una respuesta“, indicó un comerciante.

La Agencia Gubernamental de Control (AGC) se encarga de constatar las condiciones de seguridad, higiene y funcionamiento de los locales. Además, de que se respete la venta de alcohol en los boliches hasta las 5.30. En 2014, hicieron 1021 clausuras por distintas irregularidades, según informaron. Pero hubo 974 violaciones de estas sanciones.

De la puerta para afuera, todo lo que suceda no es competencia nuestra; es responsabilidad de la policía“, dijo un vocero de la AGC.

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