Buenos Aires, 21/08/2017, edición Nº 2080

Villa Urquiza: nene de cinco años casi muere electrocutado en una plaza

(CABA) Mateo Alcaraz cumplía cinco años, y para festejar se reunió con sus amigos a jugar a la pelota en la plaza Jorge Casal, en Villa Urquiza, donde había aprendido a caminar cuando era bebe. Pero… casi ocurre una tragedia: la “número 5” rodó bajo un banco y Mateo se agachó para buscarla. Cuando su madre lo vio, el nene temblaba y no decía nada. Desesperada, corrió a ayudarlo: su...

(CABA) Mateo Alcaraz cumplía cinco años, y para festejar se reunió con sus amigos a jugar a la pelota en la plaza Jorge Casal, en Villa Urquiza, donde había aprendido a caminar cuando era bebe. Pero… casi ocurre una tragedia: la “número 5” rodó bajo un banco y Mateo se agachó para buscarla. Cuando su madre lo vio, el nene temblaba y no decía nada. Desesperada, corrió a ayudarlo: su hijo había sufrido una descarga eléctrica en las manos a través de un cable. Ahora, los padres de Mateo, que permanece internado desde el martes, exigen que se sepa qué ocurrió, ya que creen que su hijo quedará con secuelas físicas.

Los médicos nos dijeron que le van a quedar algunos dedos de las manos como «garritas». No los va a poder estirar con normalidad hasta que, en un futuro, lo operen“, contó Julio Alcaraz, el padre de Mateo. Preocupado, el hombre se preguntaba ayer quién se hará cargo de lo sucedido con el menor de sus hijos. “Pudo haber sido peor“, suspiró, más aliviado, ya que el niño podría haber muerto electrocutado.

El martes 17 de febrero era el cumpleaños de Mateo. Como el día feriado estaba soleado, su mamá, Alejandra García, pensó que era una buena idea salir a disfrutar de la tarde y continuar los festejos en la plaza Jorge Casal, en la intersección de las avenidas Triunvirato y Roosevelt. La familia caminó cuatro cuadras desde su hogar y allí, en el parque, se encontraron con los amigos del agasajado. Eran las 16.30.

En medio del juego, la pelota se escabulló bajo un banco de la plaza sito al lado de una garita de seguridad y Mateo fue a buscarla. “Mi mujer notó que algo raro pasaba. El nene temblaba y no gritaba. Estaba agachado. Corrió a verlo y ahí se dio cuenta de que nuestro hijo estaba tocando un cable pelado. Recién cuando lo despegó Mateo se puso a gritar del dolor“, contó Alcaraz.

La mujer pidió ayuda a un efectivo de la Policía Metropolitana que circulaba por el barrio y una ambulancia lo trasladó al hospital Pirovano. Luego, el niño fue derivado al Instituto del Quemado para que le hicieran las curaciones en las manos y volvió al primer centro de salud, donde permanece internado desde entonces.

La madre de Tomás contó que mientras el niño, que tiene las manos vendadas, juega a que tiene guantes blancos “como los de Mario Bross [el videojuego]“, cuando el efecto de los analgésicos se diluye “siente dolor, sobre todo a la noche, ya que aún tiene ampollas“. Al cierre de esta edición, a Mateo le habían quitado un rato las vendas y su papá resaltó que las heridas “estaban cicatrizando“.

¿Quién se hace cargo de lo que ocurrió?“, se preguntó Alcaraz, y dijo que, una vez que el pequeño sea dado de alta, algo que podría ocurrir en las próximas horas, “hará lo posible para que no le pase lo mismo a otro niño“.

El mismo día del accidente la empresa de energía Edenor fue consultada por efectivos de la Policía Metropolitana para realizar peritajes en la zona. “El agujero por donde salió el cable en cuestión se encuentra en una instalación ajena a la compañía“, dijeron los voceros consultados, y negaron responsabilidad en el hecho.

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