Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Villa Pueyrredón: un club está al borde del cierre por un juicio laboral millonario

Una entrenadora de básquet se dio por despedida y obtuvo 1.500.000 de pesos de "indemnización"

(CABA) Si cada barrio tiene un “alma”, el Club Social y Deportivo 17 de Agosto es una parte fundamental de la de Villa Pueyrredón, en el noroeste porteño: diariamente cerca de 1000 personas pasan por allí para utilizar sus canchas de básquet, de futsal, de césped natural, sintético y de cemento, su pileta y su gimnasio, donde se practica gimnasia deportiva y taekwondo.

Sucede que, además de sus 2500 socios, “El 17 de Agosto” presta o alquila –a bajo costo- sus instalaciones para que los colegios de la zona realicen allí actividades deportivas, además de mantener un convenio con el PAMI para que ancianos de la zona utilicen la pileta o jueguen allí a las bochas.

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En 2011, el club decidió pedirle a Graciela Villar, hasta entonces entrenadora de la Primera división de Básquet, que se dedicara a formar las divisiones inferiores, donde el desempeño del club “flojeaba”. La entrenadora –que había ingresado al club en 2007- rechazó la propuesta y se dio por despedida, iniciando un juicio en el que la Justicia laboral condenó al club a afrontar un pago de $1.300.000 más $250.000 de costas legales. La paradoja es que Villar dejó el “17 de Agosto” para ir a otro club a entrenar inferiores.

“La Justicia nos condena como si un club de barrio fuese una multinacional. Como si esa entrenadora fuese un empleado fiel al que estafaron. Ahora mi club pende de un hilo. Y con él los cientos de chicos y chicas que practican algún deporte. Los que no están en la calle. Los que no deambulan. Sino que hacen vida sana. Porque un club de barrio es eso. El club sana. Cuida. Educa. Defiende valores”, afirmó Andrés Sanguinetti, prosecretario del club.

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Si bien el club llegó a un acuerdo de pago en la Justicia, el acuerdo solo estira plazos por un año y medio. “Honestamente, estamos con una gran espada de Damocles porque tenemos que generar el dinero para poder hacer frente al pago y que no nos remate el club”, explicó Sanguinetti, quien recordó que durante la década del 90, “El 17 de Agosto” debió reducir sus instalaciones por juicios similares por parte de ex entrenadores: primero, tuvo que vender un terreno para pagar la indemnización de US$ 350.000 y luego cedió otro terreno donde había una cancha de tenis por otra indemnización.

Con una recaudación mensual cercana a los $600.000, entre las cuotas de los socios, los convenios con el PAMI y los alquileres, los gastos prácticamente ascienden al mismo monto, entre servicios, mantenimiento y sueldos. Sin ayuda de la Ciudad ni de la Nación, sólo un milagro podría salvar al “17 de Agosto” de la quiebra. NT

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