Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

Villa Crespo: venden gomeras por la inseguridad

Un curioso método para combatir la inseguridad aparece en las calles del barrio porteño de Villa Crespo. Aprovechando de la demanda de formas de defenderse frente a los ladrones, un vendedor callejero se dispuso a vender gomeras. (CABA) Con una dosis de picardía e ingenio, “Carlitos” se las rebusca para ganarse el mango y, de paso, sacarles una sonrisa a sus queridos vecinos del barrio de Villa Crespo. Su última...

Un curioso método para combatir la inseguridad aparece en las calles del barrio porteño de Villa Crespo. Aprovechando de la demanda de formas de defenderse frente a los ladrones, un vendedor callejero se dispuso a vender gomeras.

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(CABA) Con una dosis de picardía e ingenio, “Carlitos” se las rebusca para ganarse el mango y, de paso, sacarles una sonrisa a sus queridos vecinos del barrio de Villa Crespo. Su última creación y la vedette de su puestito son las gomeras porque llegó “la inseguridad” y “vuelve el lejano Oeste”.

En la esquina de Guevara y Velasco asoman los carteles, que mezclan la cruda realidad con un toque de sarcasmo, y exhiben colgadas las gomeras de diferentes colores “a solo $20”. La estrategia surte efecto: “Más de 10 personas por día vienen a sacarse fotos y desde los bondis también sacan”, contó Carlitos.

El vendedor dice que va “buscando productos del momento” y utiliza las frases para “llamar la atención”. Y -a juzgar por la respuesta de los vecinos al verlos- lo hacen: “Inseguridad… Gomeras aprobadas por el RENAR” y “Gomeras, vuelve el lejano Oeste por falta de stock de rifles winchester y colt 45”.

Pero no todos son saludos y flashes, se trata de un negocio. “El jueves vendí 5 gomeras y hoy 3”, recalcó, mientras recordaba la risa sobradora del diarero –que trabaja al lado de su puestito- y sus lapidarias sentencias: “¿A quién le vas a vender eso?”.

Pero no vende solo eso, Carlitos se apura a ofrecer su variada mercadería: “Mirá que acá tenés de todo: carilina, chisperos y biromes”.

Humor futbolero. De 65 años, este fanático de Atlanta tiene mucho tablón y varios lunes de cargadas futboleras. Todo es buena excusa para llevarlo a la práctica publicitaria. Así fue que el día después del triunfo de River ante Boca, Carlitos decidió poner a la venta carilinas y acompañarlas con una frase burlona dirigida a los hinchas boquenses: “Si querés llorar, llorá”.

Su último toque creativo le permitió vender la camioneta de su hijo. “Estaba diez puntos, entonces le puse ´titular, papeles al día, teléfono, estado general = a Messi 10 puntos”, comentó.

Empezar de menos 10. El tobogán de la vida lo llevó a vender en la calle. De profesión técnico mecánico, Carlitos pasó por una empresa de neumáticos, pero “las cosas de la vida” lo llevaron a trabajar como repartidor de un mayorista de artículos de limpieza y perfumería. Al poco tiempo, el dueño le ofreció ser su socio y luego le compró su parte, pero no todo iría tan bien: “Después me cagaron”, se lamentó.

Y a empezar de nuevo, Carlitos se subió a un taxi, durante diez años, y, poco a poco, compró varios vehículos hasta que “un amigo me garcó (sic)”. Y ahora está allí, en su querido barrio, sentado en su banquito esperando un nuevo guiño de la vida.

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