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Villa 1-11-14: la PFA incautó 24 kilos de “cocaína del caballo”, droga ligada a la mafia italiana

(CABA) Ayer por la mañana, la división Precursores Químicos y Drogas Emergentes del área de Drogas Peligrosas de la PFA ingresó a pedido del juez federal Sebastián Ramos en un domicilio sobre la calle Bonorino en la Villa 1-11-14 del Bajo Flores de Silvia Portillo Cerdán, una mujer peruana de 47 años nacionalizada en el país.

Según registros comerciales, Portillo Cerdán estaba registrada en el rubro de restaurantes y cantinas en la AFIP, hasta había pagado meticulosamente su monotributo durante todo 2014. Sin embargo, su oferta parecía ser otra. Información en la causa a la que accedió Infobae habla de “la del caballo, de muy buena calidad“. Fue una redundancia, por así decirlo: la PFA le encontró más de 20 panes de cocaína, el operativo rindió un saldo final de 24 kilos. Se la acusa, precisamente, de ser una mayorista narco ligada a dealers en la zona de Palermo.

El presunto gancho de venta de Portillo Cerdán tampoco era una mentira: la droga es de máxima calidad, muy lejana de los papeles y baguyos con 15 a 20% de pureza incautados a dealers porteños el año pasado según datos de Drogas Peligrosas. Tampoco se le encontraron elementos de corte y estiramiento, otro signo de venta premium. Su origen geográfico todavía es incierto, pero su precio mayorista era de más de 5200 dólares, mucho más que los 3500 que cotiza un kilo en sectores de Bolivia.

Decir “la del caballo” implica la marca narco, una suerte de sello de calidad: los productores bolivianos, peruanos y colombianos estampan los panes de su cocaína para indicar su procedencia. Los panes incautados a Portillo Cerdán tenían, precisamente, la figura en bajorelieve de un equino con sus patas levantadas.

No es la primera vez que aparece en el mundo; la “cocaína del caballo“, con ligeras variaciones en su logo es parte desde hace al menos ocho años del mercado global.

En mayo de 2008, la Policía Nacional detuvo en la zona madrileña de Colado Villalba a Giuseppe F., un italiano de 51 años. Tenía, precisamente, cuatro kilos de la “coca del caballo” en el baúl, según reportó la agencia EFE. Giuseppe, que cayó junto a su novia colombiana, tenía conexiones con la N’Dranghetta, la temible mafia calabresa.

A nivel mundial, no hay signos claros de quién produce la droga del caballo, con un rastro errático: podría ser, estiman investigadores federales, un caso de copia serial entre narcos. Algunos estiman que sería de origen boliviano, otros, que vendría directamente de Colombia.

En febrero de 2010, la Policía colombiana encontró 162 kilos de sustancia en un furgón sobre la vía Silvania-Bogotá. Otra vez la droga tenía el equino impreso. El cargamento se vinculó al reconocido capo Daniel Barrera. En octubre de 2014, un laboratorio narco fue desarticulado en la zona paraguaya de Pedro Juan Caballero: se encontró un cuño de caballo para marcar los lotes. En septiembre del año pasado, se encontraron otros 150 kilos en Rio de Janeiro con la misma figura. Otros 536 kilos de droga aparecieron marcados con la palabra “caballo” escrita en imprenta y mayúscula en el aeropuerto de Ezeiza a mediados de 2012, en una dragadora de tierra que iba a ser exportada a Nigeria.

Así, se abre un nuevo interrogante para la Justicia federal y la PFA sobre las líneas de provisión narco que llegan al país. Tienen a quién preguntarle, por otra parte. Otros cuatro peruanos fueron detenidos junto a Portillo Cerdán. Se secuestraron también 37 mil pesos. NR

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