Buenos Aires, 28/07/2017

Vidal participó en la jornada “Ideas que inspiran: construyendo el futuro”

La gobernadora se hizo un espacio en su agenda y aceptó la invitación de IDEA Joven a participar de la jornada "Ideas que inspiran: construyendo el futuro"

(PBA) Con agenda desbordada y todo, María Eugenia Vidal, gobernadora de la provincia de Buenos Aires, se hizo un espacio en su agitado día a día y aceptó la invitación de IDEA Joven a participar de la jornada “Ideas que inspiran: construyendo el futuro”, con la que se buscó motivar a las nuevas generaciones para que se involucren en el desarrollo de la Argentina.

Durante el panel, lejos de los formalismos, Vidal habló poco de política y reveló parte de la intimidad de su vida: su historia, la relación con los hijos, la culpa, su sobreexigencia y su secreto mejor guardado para evitar que el género le juegue en contra en una sociedad que, pese a los avances, aún sigue siendo más demandante con las mujeres que con los hombres que ocupan posiciones similares.

Con tono pausado y una sonrisa casi ininterrumpida en los 40 minutos de la charla, la gobernadora arrancó compartiendo su historia familiar. “Me crié en una casa en donde no sobraba nada, una familia de típica clase media argentina”, dijo, y reconoció que fue la posibilidad de aprender la que la llevó a tomar decisiones de cambio en su carrera. “No me importa el cargo ni el sueldo, sino cuánto puedo aprender. Al final del día, los cargos se terminan, los salarios grandes también y tu capital verdadero es cuánto en verdad sumaste”, relató ante una audiencia colmada de jóvenes.

Reconoció “padecer” una cierta compulsión por los conflictos que marcaron su desarrollo profesional. “Cuando los temas se tranquilizan, voy en busca de un nuevo asunto que implique un desafío”, afirmó. En esa dinámica, “la alta vara de exigencia” que tiene con ella misma la transfiere a su equipo, el cual, según sus propias palabras, está sometido a una fuerte presión.

“El Presidente dice: ‘Yo con vos no trabajo ni loco'”, comentó, despertando risas en el auditorio, y añadió: “Es difícil trabajar conmigo. Soy muy exigente y ansiosa, siempre siento que estamos tarde y eso hace que le dedique muchas horas a lo que hago. Además, siento que para cambiar las cosas uno tiene que involucrarse, y no solo le pongo cabeza, sino el cuerpo y el corazón”. Un caso concreto: cuando se dio la fuga de los detenidos por el triple crimen, Vidal permaneció 72 horas con los cinco jefes de la fuerza, el fiscal, el juez, el ministro. “Podría haber estado en mi casa monitoreando lo que pasaba, pero es más fuerte, necesitaba estar ahí, entender cómo funcionaba, quién era quién, cómo se toman las decisiones de cada lugar, y ese tiempo que uno dedica tiene un costo personal y familiar enorme. Si tuviera que pensar en qué tendría que mejorar, el tema estaría por ese lado…”, confesó. NT

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