Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Vida saludable e integración, el cambio urbano

Escribe Franco Moccia

Escribe Franco Moccia ( Ministro de Desarrollo Urbano y Transporte de la Ciudad de Buenos Aires )

Buenos Aires vive días de mucho debate sobre el futuro de las ciudades. Desde “La ciudad que queremos”, el Congreso Internacional de Urbanismo y Movilidad que tuvo lugar a finales de septiembre en la sede de gobierno porteño, hasta la edición número 16 de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires que se desarrolló en la Usina del Arte; el tema ha sido uno: hoy la vida moderna es primordialmente urbana. Tres mil millones de personas, esto es, más de la mitad de la población mundial, vive en ciudades y el número crece sostenidamente año a año. Se calcula que, para 2050, se sumarán otros dos mil millones. La pregunta se plantea entonces en cada mesa y conversación por estos días: ¿cómo seguir?

Durante ambos encuentros, criterios de sustentabilidad, transporte público, cocreación con los vecinos fueron algunos de los temas que surgieron como herramientas para responder esa pregunta. Desde técnicas para convertir residuos en energía limpia, pasando por tecnología aplicada al gerenciamiento eficiente del transporte y metodologías de trabajo participativo con la comunidad, todos los abordajes tienen un colectivo como protagonista: las personas que habitan las ciudades, los vecinos. No hay medida de gobierno, plan de gestión y desarrollo de políticas públicas que pueda transformar la realidad si no es adoptado y consolidado por la gente. Ahora bien, ¿cómo hacer para impulsar transformaciones con lo que nos cuesta a las personas cambiar?

Hoy el 50% de los porteños separa los residuos entre reciclables y orgánicos en su casa, lo que facilita la tarea de recolección y reciclaje. Lejos aún de estándares internacionales pero con un rápido proceso de consolidación. Incorporar la costumbre nos llevó menos de cinco años.

El sistema de bicicletas gratuito Ecobici registra 280 mil viajes diarios, el 3,5% del total de traslados que se realizan en la Ciudad. Hace 8 años, sólo un 0,4% de los viajes se hacían pedaleando. La extensión de la red de ciclovías a 192 kilómetros incentivó el uso, pero los vecinos decidieron hacerlas suyas.

Así como pasa con las decisiones importantes de la vida, cuando uno da el primer paso, inevitablemente sigue el segundo. La transformación cultural, necesaria e indispensable para hacer efectivas las medidas de gestión, avanza, y cada día requiere un poco más de innovación y trabajo por parte de los que tenemos responsabilidades de gestión; y conciencia y disciplina por parte de los vecinos que, en definitiva, son los protagonistas del cambio.

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