Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Víctor Hugo Morales y un encuentro con argentinos en Manchester

Exclusivo parabuenosaires.com

En exclusivo, nuestra corresponsal en Europa, Miriam Daniela Saraceno cubrió la emotiva reunión del periodista con residentes argentinos en Manchester.

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Escribe Daniela Saraceno
(CABA) Manchester es una ciudad que inspira a la rutina y a llegar rápido a casa a prepararse para el próximo día que seguramente será idéntico al anterior. Los fines de semana se llenan de paseos en una ciudad que se relaja para invitar a las familias y parejas a despejarse de los nubarrones y las constantes lluvias matutinas. Manchester además de todo eso, está llena de museos, catedrales, fábricas y futbol. Aquí varios jugadores argentinos han pasado por las canchas del Manchester city y el Manchester United y seguramente varios periodistas han viajado desde Argentina a lograr entrevistarse con algunos de ellos.
Pero la última semana de septiembre fue especial. Un periodista, relator y escritor de la vieja escuela y de primera línea nos ha brindado muy generosamente su compañía. Victor Hugo Morales, un porteño de alma y sangre uruguaya, con su corazón puesto en Paris, ciudad a la que el mismo describe como “una novia a la que las demás ciudades de Europa le van llevando su vestido desde atrás“, carismático y cercano con la gente común a la cual le gusta escuchar sus historias de vida porque de cada una retiene lo más interesante y lo internaliza. Todo le interesa, todo le sirve porque pareciera que aun necesita seguir aprendiendo de todo y todos. Victor Hugo ha viajado a Manchester con su equipo a trabajar sobre un programa de deporte que próximamente saldrá al aire. Y es admirable verlo como con el exceso de trabajo programado no renuncia a dejar se salir en el aire de continental ni un solo día. Responsable y puntual, durante cuatro días transmitió su programa desde nuestra casa, la cual le cedimos para que pueda realizar sus horas de radio. Desde el primer día se mostró interesado en conocernos y saber de nosotros y no fue solo una mera expresión de agradecimiento de su parte sino real interés de compartir ratos libres al finalizar su programa a las 5 de la tarde hora inglesa.
En Manchester tuvo la tarea de entrevistar a Zabaleta, Agüero y luego desplazarse 2 horas por autovía hacia Newcastle para ver a Coloccini. Una semana agitada para todos pero más que recompensante para mí, que me encontré con un profesional de la palabra y la poética cotidiana. Esa poesía que parece tan fácil de improvisar cuando es escuchada desde fuera pero que es sumamente difícil de establecer en un dialogo entre amigos, pizza y cerveza. Nada complicado para Victor Hugo que también de manera espontanea compartió con nosotros un paseo por el barrio de Urmston queriendo conocer la estación de tren. Nos admitió que las estaciones le remontan a la idea de un feliz pasado, a su pueblo de Cardona y a la magia de los encuentros entre amigos. Y ahí estábamos los 3, un jueves gris casi llegando a las 7 de la tarde caminando por las vías de un tren en Manchester con un dialogo cálido y emotivo, con su voz poderosa y sorprendentemente cercana para nosotros y una confianza mutua que fluía quizá por ser rioplatenses, quizá por estar lejos de nuestra tierra o quizá porque no existió ni divismo, ni complejos políticos, ni sellos, ni ideas obtusas, ni diálogos tensos. Pareciera que estar un poco al margen tiene sus grandes beneficios. Pareciera que finalmente estar al margen también implica un poco estar más allá de las ideas restringidas, de los miedos y el cataloguismo.
Así fue como el último día, Victor Hugo me pidió que arme una reunión con argentinos residentes aquí. Y mientras el paso su día entero trabajando en la entrevista a Coloccini yo me esforcé en juntar gente interesada en el encuentro y que pudiera asistir a pesar de las obligaciones, las distancias y las complicaciones normales de la rutina. Tuve éxito y seguramente lo hubiera tenido más si contaba con más tiempo. Pero se dio así : unos cuantos de Mendoza, Rafaela, Jujuy y Buenos aires que acudieron a la cita puntuales y con gran expectativa pasadas las 8 de la noche en una esquina de pleno centro.
De allí a un restaurant donde se habló de fútbol, se hablo de música y por supuesto de la Argentina. Cada uno emitiendo su opinión libremente. Un Victor Hugo atento a todo a pesar que ya era el final de un día que había sido largo en Newcastle. Una linda manera de despedirse de Manchester, su última noche aquí en compañía de todos nosotros. Una maravillosa experiencia personal la cual agradezco, porque en definitiva todo lo que nos enriquece como personas es motivo de agradecimiento.

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