Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

Viajar en auto a microcentro es un lujo cada vez más caro

Por el aumento de peajes, combustible y cocheras, viajar a microcentro en auto puede llegar a costar hasta 300 pesos por día. (CABA) El aumento en los peajes porteños y de los accesos a la Capital Federal que se empezaron a aplicar la semana pasada complican aún más a quienes diariamente vienen a trabajar a la Ciudad en su auto. Entre combustible, estacionamiento y lo que se paga por usar...

Por el aumento de peajes, combustible y cocheras, viajar a microcentro en auto puede llegar a costar hasta 300 pesos por día.

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(CABA) El aumento en los peajes porteños y de los accesos a la Capital Federal que se empezaron a aplicar la semana pasada complican aún más a quienes diariamente vienen a trabajar a la Ciudad en su auto. Entre combustible, estacionamiento y lo que se paga por usar las autopistas, llegar desde el Conurbano hasta el centro porteño puede costar hasta casi $ 300 por día.

El principal gasto es el estacionamiento. Una estadía en los garajes del centro ronda los $ 130 por día, y no parece haber muchas opciones más que pagarlos, porque la zona céntrica está colapsada de autos y con cada vez menos lugar para estacionar, entre otras cosas por las obras de peatonalización de calles. De hecho, muchos oficinistas dejan sus autos en Puerto Madero, donde no hay parquímetros, y se acercan caminando hasta la City, opción que dentro de unos meses, cuando entre en vigencia el nuevo sistema de estacionamiento medido, tampoco estará disponible, ya que los parquímetros también llegarán a Puerto Madero.

El segundo costo es el combustible. A comienzos de julio las naftas subieron otro 4% y acumulan un 37% en el año. El costo del litro de súper en YPF ya está en $ 11,45 y si se calcula un consumo de 125 litros mensuales, el costo diario termina rondando los $ 71,50.

El tercer gasto, y uno de los que más modificaciones tuvo, es el peaje. Quienes peor la pasan son los que vienen con el auto por la Autopista del Oeste y tienen que pasar por los dos peajes de General Rodríguez e Ituzaingó, donde deben dejar cada día $ 56 en hora pico y $ 48 en hora común, ida y vuelta. Si a esto se le suman los $ 40 o $ 30 ida y vuelta según el horario que tendrán que pagar para tomar la Perito Moreno, ya dentro de la Ciudad, se habrán gastado hasta $ 96 por día, que serán $ 297,55 si se suman la nafta y el garaje.

En cambio, para quienes vienen por Panamericana y combinan con la Illia, el peaje diario, ida y vuelta, puede ser de $ 56 en la hora de más tránsito y de $ 40 en hora común. Es cierto que para llegar desde el norte no es necesario tomar la Illia, porque se puede venir por Libertador, Cabildo, pero las demoras por el tránsito y los semáforos también se hacen pesadas.

Los que llegan desde el sudeste, por la Riccheri y la 25 de Mayo, el costo diario de peajes puede ser de $ 54 o $ 42, mientras que quienes llegan por la autopista Buenos Aires-La Plata (la única que aún no aumentó) pagarán $ 34 o $ 28.

Los números evidencias que, producto de la inflación acumulada en los últimos años, venir al centro en auto cuesta más que el triple que hace cinco años. Ahora, si el encarecimiento fue tal, ¿por qué la gente sigue prefiriendo su vehículo para acercarse a la Ciudad? Más allá de la comodidad y el hecho de que el auto sea también un símbolo de estatus, el principal motivo, según señalan los especialistas, son los deficientes transportes públicos. Con trenes inseguros y frecuencias imprevisibles, colectivos abarrotados y un tránsito cada vez más denso, la opción del auto es para mucho la mejor, pese al costo. Esto explica también el enorme boom de venta de autos vivido en los últimos años, en los que casi se llegó a un millón de patentamientos anuales.

Así, hoy circulan por la Ciudad más de 1,3 millón de autos cada día, el doble que hace 15 años. Esto tiene enormes costos sociales: tiempo perdido, combustibles gastados y contaminación, en definitiva una menor calidad de vida.

La solución, entonces, es invertir en mejores transportes públicos, camino que los diferentes gobiernos transitan tímidamente. El Gobierno nacional está renovando la flota de los ferrocarriles, pero obras trascendentales, como el soterramiento del Sarmiento, siguen frenadas. En tanto, el Gobierno porteño está apostando fuerte por el Metrobus, con cuatro nuevas líneas para el año que viene, y también apuesta a la renovación de vagones y construcción de nuevas estaciones de subte (en la línea H). Otra medida es la construcción de pequeñas playas de estacionamiento subterráneas en algunas zonas puntuales, con el objetivo que la gente deje el auto y siga hacia el centro en otro medio de transporte. Hay un plan en marcha que es resistido dentro del propio Gobierno porteño: dicen que no son rentables y que no cumplen el objetivo.

Fuente: La Nación

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