Cada vez son más los “grandotes” en la cocina de mamá

Cada vez son más los “grandotes” en la cocina de mamá

(CABA) El sueldo no alcanza. El apego se impone. La ropa limpia, la comida casera y la sangre tiran. Después de una separación, mantener a los hijos se vuelve prioritario y entonces no hay resto para un alquiler. Son múltiples los motivos por los que crece la proporción de “nidos llenos”, es decir, las casas en las que la partida de los hijos se demora más que hace algunos años, o a la que los hijos vuelven por distintas circunstancias.

La tendencia se corrobora en los censos: en 2010, casi el 20 por ciento de los jóvenes de entre 30 y 35 años se declaró “hijo del jefe o jefa de hogar”. Esa población había sido del 15 por ciento en 2001, y se había mantenido estable entre 1970 y 1991, cuando rondaba el 10 por ciento. No es un fenómeno exclusivamente argentino: en España, en 2013, la edad promedio de irse de la casa familiar subió a 28,9 años, y ese mismo año, una encuesta reveló que en Chile el 38 por ciento de los jóvenes de 29 años aún vivían con sus padres. En mayo de este año, un estudio realizado en Estados Unidos reveló que por primera vez en 130 años hay más jóvenes de entre 18 y 34 años viviendo con sus padres que con una pareja, con amigos, o solos. La población de esa edad que permanece en la casa de toda la vida es del 32,1 por ciento.

“Cuando los jóvenes vuelven a la casa de sus padres tras una separación, muchas veces el motivo es económico, sobre todo si hay hijos a los que mantener. Y también aparece una necesidad afectiva, algo del orden de volver a tener un espacio familiar”, explica Graciela Moreschi, psiquiatra y autora de Adolescentes eternos. Sin embargo, sostiene, no se trata siempre de problemas de plata: “El nido lleno se ve mucho más que en otro tiempo, antes la independencia era todo un valor. Ahora ya no hay expectativas respecto del futuro, todo tiene que ser ya: desde un celular caro hasta un viaje o un auto. La tecnología, además, facilita cierta sensación de privacidad estando en una casa compartida con los padres”. NT