Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

Veda total para la extracción de moluscos bivalvos y caracoles en la costa atlántica

Se detectaron niveles de toxina paralizante superiores a los aptos para su consumo. La medida se extiende desde Punta Rasa hasta el sur del partido de Villarino.

(PBA) El gobierno bonaerense estableció una veda total para la extracción comercial, artesanal y/o turística de moluscos bivalvos y gasterópodos (caracoles) en la zona delimitada desde el límite norte del partido de General Pueyrredón hasta el límite sur del partido de Villarino, en toda la zona de costa y aguas de jurisdicción provincial, al detectarse niveles de toxina paralizante superiores a los aptos para su consumo.

A través de la Disposición DI-2017-15-E publicada hoy en el Boletín Oficial bonaerense, se recomendó además a la población “consumir solamente moluscos bivalvos y gasterópodos provenientes de establecimientos habilitados por la autoridad competente y abstenerse de adquirir y/o consumir estas especies, cuando las mismas no cuenten con su correspondiente certificado sanitario”.

El gobierno también recomendó a las administraciones municipales costeras a que “mantengan informada a la población acerca de la evolución de este fenómeno, y controlen la recolección y/o consumo de estos individuos en sus territorios costeros”.

La medida, según se explica en los fundamentos de la disposición, se enmarca en la necesidad “de tomar medidas inmediatas en relación a la protección de la salud humana de la población en general”.

La disposición estará vigente “hasta tanto los estudios y análisis correspondientes indiquen su aptitud para el consumo humano”, dado que “se han detectado niveles de toxina paralizante (TPM) superiores al límite apto para su consumo según la normativa vigente”.

Se explicó que esas toxinas surgen del fenómeno conocido como ‘floración algal’ o ‘marea roja’, y es el resultado de proliferaciones de algas unicelulares microscópicas que forman parte del alimento de moluscos bivalvos (berberechos, mejillón, almeja, etcétera) y gasterópodos (caracoles).

Estos organismos concentran las toxinas y no sufren ningún tipo de alteración (color, olor, sabor) por lo que a simple vista no es posible detectar su toxicidad.

“La ingestión de moluscos con concentraciones superiores a 80 µg (microgramos) en 100 gr, de toxina paralizante de moluscos tiene efecto sobre la salud humana que pueden llevar incluso a la muerte”, se detalló. NR

Fuente consultada: lacapitalmdp

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