Buenos Aires, 14/12/2017, edición Nº 1856

Vecinos se oponen a una obra en el Patio de los Lecheros

Vecinos de Flores y Caballito denunciaron que el gobierno porteño inició una obra en el viejo Patio de los Lecheros, un sitio recuperado a partir de sus reclamos y catalogado como aréa de protección histórica desde 1998. (Ciudad de Buenos Aires) Vecinos de los barrios de Flores y Caballito denunciaron ante la Defensoría del Pueblo que el gobierno porteño inició una obra en un predio histórico, protegido por ley, el...

Vecinos de Flores y Caballito denunciaron que el gobierno porteño inició una obra en el viejo Patio de los Lecheros, un sitio recuperado a partir de sus reclamos y catalogado como aréa de protección histórica desde 1998.

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(Ciudad de Buenos Aires) Vecinos de los barrios de Flores y Caballito denunciaron ante la Defensoría del Pueblo que el gobierno porteño inició una obra en un predio histórico, protegido por ley, el llamado Patio de los Lecheros, restaurado durante gestiones anteriores y cerrado durante los últimos años. Los vecinos vieron con indignación cómo después de cubrir el lugar con lonas opacas, operarios levantaban parte de los adoquines originales, instalados a principios del siglo pasado y protegidos por la ley, que declara el lugar como Area de Protección Histórica. Tras la intervención de la Defensoría, la obra se detuvo y funcionarios porteños prometieron volver a colocar el adoquinado en su lugar.

El Patio de los Lecheros está ubicado sobre la calle Donato Alvarez, junto a las vías del ferrocarril Sarmiento. Se trata de la antigua estación donde llegaban los trenes con el producto de los tambos, desde las afueras de la ciudad. Allí se abastecían los carros tirados por caballos que luego distribuían la leche a domicilio.

“Funcionó hasta 1961, cuando se prohibió la venta de leche sin proceso de pasteurizado. Desde entonces se instalaron en el lugar empresas cementeras”, recuerda Eduardo Jalón, vecino con años en el barrio. La recuperación del predio fue desde entonces un viejo deseo de los vecinos, que hicieron gestiones ante todas las administraciones municipales hasta que en 1998 lograron la sanción de la ley que cataloga el lugar como APH, “con especial protección para los arcos de entrada, las paredes de ladrillo a la vista y el piso de adoquines, todos originales”, subraya la arquitecta Viviana Bande, redactora del proyecto.

Los terrenos pertenecían al Estado nacional, pero fueron cedidos a la Ciudad en 2003 por el entonces presidente Néstor Kirchner. Desde entonces, la gestión de Aníbal Ibarra inició las obras de recuperación como espacio público, que se finalizaron en 2007, con Jorge Telerman, que inauguró la última parte de la obra. “Desde entonces el lugar estuvo cerrado con candado la mayor parte del tiempo. Eso sí, venían a cortar el pasto y a cambiar las bolsitas de residuos”, relata Bande. Con sorpresa, los vecinos vieron la semana pasada que habían levantado parte de los adoquines y de los bancos de madera. Entonces presentaron la denuncia en la Defensoría.

La nueva obra fue licitada por un valor de 1.650.000 pesos por la Secretaría de Gestión Comunal y Atención Ciudadana. “Nos explicaron que iban a levantar parte del adoquinado para poner césped e instalar un techo liviano de lona para actividades de la tercera edad”, dijo a este diario Laura Weber, asesora del defensor adjunto Gerardo Gómez Coronado, encargado de llevar el reclamo ante los funcionarios porteños. “Nos dijeron que la obra fue pedida por la Comuna 6”, agregó en declaraciones que hoy publica el diario página 12.

El inicio de la obra generó la reacción de organizaciones tradicionales del barrio. “Los que tanto luchamos por recuperar este espacio de indudable interés histórico y su puesta en valor no fuimos tenidos en cuenta”, reprochó Eduardo Gábor, presidente de la Junta de Estudios Históricos de Flores. “¿No hay allí mismo lugar de sobra para hacer proyectos y parquizaciones acordes con nuestro tiempo sin tener que recurrir a lugares que tienen su propia historia?”, se preguntó Aquilino González Podestá, titular de la Junta de Estudios Históricos de Caballito.

Según la Defensoría, los funcionarios se comprometieron a reinstalar los adoquines y consultar a los vecinos. “Primero que pongan todo como estaba y después nos sentamos a conversar”, respondió la arquitecta Bande.

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