Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

Vecinos de Villa Crespo denuncian temblores durante recitales en Atlanta

También se quejan de la suciedad que queda en el entorno del estadio; la Ciudad constató ruidos molestos y lo clausuró.

(CABA) La tarde transcurre tranquila en la cantina del Club Atlético Atlanta. Allí, sobre la calle Humboldt, en el barrio porteño de Villa Crespo, un grupo de hombres toma gaseosas y mate. Pero es probable que, pocos días antes, el 3 de diciembre último, las mesas de ese buffet hayan quedado vacías durante el show de la banda de rock La 25, cuando tocó para una multitud en el estadio. Y que lo mismo haya sucedido durante el recital de La Vela Puerca, el 12 de noviembre pasado. Según denuncian los vecinos, cuando se realizan este tipo de eventos, Villa Crespo tiembla y el ruido se hace insoportable.

“Se siente como un sismo”, sintetizan. Y también se quejan de la suciedad que queda en la calle el día posterior a cada presentación: botellas, vidrios y olor a cerveza.

Aunque los shows no son frecuencia, los dos recitales realizados este fin de año -a los que asistieron 20.000 y 11.000 personas, respectivamente, según informó la Agencia Gubernamental de Control (AGC)- provocaron el enojo de los vecinos, que realizaron nueve denuncias. El predio fue clausurado luego de que la Agencia de Protección Ambiental (APRA) constatara ruido excesivo.

Según confirmó la Dirección General de Administración de Infracciones de la ciudad, la clausura del último recital ya fue levantada, tras el pago de una multa. No se pudo especificar quién realizó el pago.

Vanesa camina por una calle perpendicular al club cargando bolsas de supermercado. Es una de las vecinas denunciantes, pero prefiere no revelar su apellido para “no tener problemas”. Explica que, mientras sonaba la música en Atlanta, experimentó cómo su departamento de un sexto piso “temblaba como un terremoto. Estábamos asustados, no sabíamos si irnos a otro lado”, describe con preocupación.

Como muchos otros, se queja también de lo que sucede después del recital: “Las veredas quedan todas sucias, con botellas; hacen pis por cualquier lugar”. Y recuerda que, en años anteriores, cuando tocaron bandas como La Renga y Los Piojos, también hubo denuncias.

El Gran León, como le llaman al estadio identificado como Don León Kolbowski, comenzó a ser sede para recitales y actos políticos hace ocho años y medio. Así lo informó el vicepresidente del club, Alejandro Korz, a La Nación, y desligó a Atlanta de toda responsabilidad por lo sucedido. “El club tiene claro que no es responsable, no organiza los eventos. Cuando construimos la tribuna de cemento del estadio de fútbol hace unos ocho años y medio, hicimos un contrato para que una empresa pueda explotar la realización de recitales. Al club le dieron un dinero y ellos se quedaron con la posibilidad de realizar eventos por 10 años. En estos ocho años casi no hubo eventos ni problemas. Pero este fin de año se juntaron dos: La Vela y La 25. Y sé que hubo denuncias por ruidos molestos. Además del recital de La 25, el evento de La Vela también fue clausurado“, se explayó Korz.

Hace más de cuatro años que Gestión & Management, con Jorge “Harry” Martínez a la cabeza, posee la cesión. Aunque La Nación dialogó telefónicamente con Martínez, éste eludió las preguntas y sólo respondió: “El contrato con el club termina en 2018. No creo que lo vayamos a renovar”.

Según Korz, el recital del 12 de noviembre estuvo a cargo de la productora 300, manejada por el “Pocho” Rocca. “Fénix Entertainment Group hizo el de La 25. La clausura de La Vela Puerca costó $ 15.000 y la levantaron. Acá es el gobierno el que tiene que ver si le da el permiso a alguien para hacer el recital”, adujo.

La productora Fénix Entertainment Group se excusó también al decir: “Quien habilita es el gobierno de la ciudad, nosotros cumplimos con esa habilitación. Ya habíamos hecho eventos en Atlanta y no tuvimos problema”. Tras un intercambio de mails, la productora 300 prefirió no responder a la consulta de La Nación.

La AGC explicó que, para realizar ambos recitales, las productoras recibieron permisos especiales en el marco del decreto Nº 2 de 2010, dado que la nueva ley de eventos masivos aún no está vigente. “Ese permiso otorgado a la productora genera también la responsabilidad solidaria del dueño del predio. Los responsables son la productora y Atlanta“, dijeron. Y agregaron: “Los permisos especiales los otorga la Dirección General de Habilitaciones y Permisos de la AGC, pero la que controla el impacto ambiental es la APRA”. Ante una denuncia de los vecinos, la APRA acude al lugar y verifica si el sonido está dentro de los cánones permitidos; caso contrario procede a la clausura y posterior informe a la autoridad competente. Eso fue lo que sucedió en ambos casos.

Según informó el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, desde el primer recital recibieron denuncias de vecinos por ruidos molestos. “Nos decían que les vibraba la casa. Ese día, APRA hizo mediciones en los alrededores y constataron ruidos molestos. El fiscal Miguel Kessler dio el visto bueno y clausuraron”, dijeron.

Cuando se anuncia el segundo recital, para que éste no se hiciera, Kessler pidió una clausura judicial porque Atlanta no había realizado ninguna modificación, pero el pedido fue denegado por la jueza de turno”, agregaron. Esa misma noche, durante el recital de La 25, la APRA volvió a clausurar. “Actualmente tenemos un proceso contravencional contra las tres partes involucradas. Eso incluye al club, a las productoras y al titular de la cesión“, dijeron desde la fiscalía.

Mientras los vecinos temen posibles nuevos inconvenientes, Korz sostuvo que no hay eventos programados por lo que queda de diciembre ni por el verano en el Gran León; lo mismo dijeron desde Fénix Entertainment Group. NR


Fuente: La Nación

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