Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

Usan Facebook para atrapar jóvenes morosos

Según una encuesta es un 55% más difícil ubicarlos. Para la Generación Y, usan Facebook para “atrapar” a los morosos que tienen entre 18 y 29 años. El índice de falta de pago de los jóvenes de entre 18 y 29 años duplica al resto de las franjas etarias. El 35% de ellos tarda más de 30 días en pagar la tarjeta de crédito emitida por una entidad financiera y...

Según una encuesta es un 55% más difícil ubicarlos. Para la Generación Y, usan Facebook para “atrapar” a los morosos que tienen entre 18 y 29 años. El índice de falta de pago de los jóvenes de entre 18 y 29 años duplica al resto de las franjas etarias. El 35% de ellos tarda más de 30 días en pagar la tarjeta de crédito emitida por una entidad financiera y el es aún más alto entre los morosos de la telefonía celular.

Quizás es falta de cultura u obedece a la falta de compromiso con el cumplimiento de sus obligaciones. “Lo estoy persiguiendo para que pague y no lo puedo encontrar por ningún lado. Lo llamé a la casa pero no está nunca, al celular lo cambió, le mandé cartas, me fui hasta el domicilio, pero nada. Ya no sé qué hacer. Si hasta le mandé un mail y un mensaje de texto”, se resigna un cobrador.

Su presa es un joven de la Generación Y, que son aquellos que tienen entre 18 y 29 años, cuyo índice de ubicabilidad es 55% más bajo que el resto, de acuerdo a un sondeo realizado por la empresa de cobranzas QBC entre 139 gerentes y jefes de Riesgo Crediticio.

Según sostienen los especialistas, el problema es que esta franja etaria tiene un índice de morosidad que duplica al del resto de las generaciones, pese a tener un similar nivel socioeconómico, de ingresos y de política de riesgos.

Los datos son elocuentes: el 35% de ellos tarda más de 30 días en pagar la tarjeta de crédito emitida por una financiera (cuando el promedio de la cartera es de 17,5%) y el índice es aún más alto entre los morosos de la telefonía celular.

Juan Pablo Díaz Peling, director de QBC, hace hincapié en que, finalmente, la mayoría termina pagando, ya que el índice de incobrabilidad es del 1%, al igual que el resto de la cartera, pero en algunos casos hay que esperar hasta 180 días.

Por eso, el tema reside en cómo contactarlos lo más rápido posible para estar recordándoles todo el tiempo que deben pagar, para que la compañía evite la incertidumbre de no saber cuándo va a cobrar?, señala Díaz Peling.

Ante este escenario, señalan que decidieron dejar de lado la tradicional gestión de cobranzas a través del call center y recurrir por primera vez al mundo de las redes sociales.

En una prueba con una cartera de 450 personas, que resultaban inubicables por distintos medios de contacto, el 62,3% fueron ?alcanzados? en Facebook, de los cuales el 53,2% tenía el perfil abierto, es decir, que sus datos personales son accesibles públicamente.

Es un dato como para pensar en tomar decisiones. ¿Queremos ser cobradores 0.1 o 2.0??, se pregunta Díaz Peling.

Para el ejecutivo, esta ?generación? tiene un menor nivel de compromiso para pagar sus deudas, aunque se compromete de otra forma con otro tipo de cosas. ?Incluso, hasta pueden llegar a ser más comprometidos que otras generaciones, pero para ellos es más prioritario tener 1.500 contactos en Facebook que una buena relación con su jefe. Es más, hasta es capaz de avisar en la empresa de un día para el otro que se tomará un año sabático y que ya se está yendo a Machu Pichu.

Ante esto, se dieron cuenta que la valoración del cumplimiento de la deuda es mucho mayor por parte del padre que del hijo, ya sea por una cuestión de moral o de valor. En consecuencia, las compañías de cobranzas están apuntando sus cañones hacia ellos…

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