Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

UNEN: la unión que duró poco

Una más de las tantas Alianzas sin final feliz que ha vivido la Argentina. Escribe Ana Gerschenson (CABA) Podrán sacarse fotos sonriendo, alabarse públicamente, bajar el tono de los cruces discursivos, pero UNEN -como se lo conoce hasta ahora- ya está roto. Es otra serie más de una saga que tiene a los mismos protagonistas principales y no tiene final feliz. Sucedió con la Alianza en 2001, y luego con el...

Una más de las tantas Alianzas sin final feliz que ha vivido la Argentina.

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Escribe Ana Gerschenson

(CABA) Podrán sacarse fotos sonriendo, alabarse públicamente, bajar el tono de los cruces discursivos, pero UNEN -como se lo conoce hasta ahora- ya está roto. Es otra serie más de una saga que tiene a los mismos protagonistas principales y no tiene final feliz. Sucedió con la Alianza en 2001, y luego con el Acuerdo Cívico y Social en 2010.

La escena de Elisa Carrió agarrando su carterita roja y abandonando furiosa el acto de UNEN en desacuerdo por las palabras del senador Pino Solanas se repitió en continuado en los canales de televisión durante los últimos días. Otra vez Lilita se va, una vez más el radicalismo se enfrasca en su propia interna y tampoco es inusual que Solanas repita un discurso rupturista y nada componedor.

Porque decir que UNEN “está amesetado” como cierre de un encuentro destinado a festejar el aniversario del triunfo de la agrupación en Capital, no es precisamente alentador para quienes se sentaron a escucharlo con ánimos de celebración.

Carrió se fue porque Pino dijo que no había espacio para acordar con la derecha, en alusión a la cercanía de la diputada de la Coalición Cívica (CC) con el macrismo.

Pero uno de los principales dirigentes de UNEN fue contundente ante una consulta de 3Días: “El problema no es Macri. Somos nosotros“.

Y aunque cuenta que luego de horas de terapia grupal por lo ocurrido la idea ahora es mostrarse más juntos que nunca, también admite que no es tarea fácil.

De hecho, fue complejo desde el principio. Armar la foto de presentación de UNEN en abril pasado llevó meses de negociaciones por los lugares y nombres de quienes iban a estar en el escenario.

Hoy, además del escándalo público que protagonizó Carrió con final incierto, está también el frente interno de la UCR. Por un lado Julio Cobos y Ricardo Alfonsín, quienes prefieren no hablar ni trabajar por un acuerdo con Macri. Y por el otro, el presidente del radicalismo, Ernesto Sanz, quien además de sacarse fotos con Gabriela Michetti, cree que un acuerdo con el PRO es lo más cercano a una opción de poder en 2015.

La disputa interna, acallada hasta ahora por las formas de UNEN, se aceleró en las últimas horas dentro de la UCR. Cobos y Alfonsín le pidieron definiciones concretas a Sanz, que sean debatidas en los órganos partidarios y, tal como informó El Cronista en su edición de ayer, el tema será ineludible en la cumbre partidaria que se realizará en Córdoba el próximo miércoles.

En cuanto a Solanas, en UNEN hay mucho enojo por su escaso espíritu de equipo. “Pino sólo piensa en él porque ya tiene su banca asegurada hasta el 2019“, dicen molestos en la agrupación. Y algo de razón tienen.

El ambiente es de desconfianza, un ingrediente difícil de neutralizar si se quiere avanzar en la construcción de un proyecto político. “La sensación es que una parte del radicalismo ya actúa como si el acuerdo con el macrismo estuviera cerrado. Se habla de al menos diez candidaturas a gobernador que el PRO estaría dispuesto a cederle a la UCR, a cambio del respaldo del partido a Macri para la Presidencia“, admite un legislador socialista que integra el espacio.

Y en ese esquema, al que Hermes Binner hasta hoy se opone, el santafesino bajaría a defender la gobernación de la provincia.

No está todo perdido. Vamos a trabajar para reconstruir la imagen de unidad. Pero sobre todo para mostrar que podemos ser una alternativa económica en medio de esta crisis“, asegura uno de los gestores de UNEN. Y lo dice porque la primera autocrítica a lo sucedido esta semana es que en lugar de haber festejado el triunfo en Capital de hace un año, debieron haber utilizado el acto para presentar propuestas para la Argentina en default, de la mano de sus economistas estrella Alfonso Prat Gay y Martín Lousteau. No sucedió.

Me voy porque no quiero repetir el fracaso político de la Alianza“, afirmó Carrió. “Las construcciones políticas están por encima de las personas“, respondió Sanz. Dos frases pronunciadas por los protagonistas en 2010, pero hoy siguen vigentes. Como la parte 2 de una misma película.

Fuente: El Cronista

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