Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

UNEN busca evitar la fragmentación de su frente político

El frente UNEN es una fuerza heterogénea integrada por distintos partidos y proyectos, lo que muchas veces puede predisponer a la alianza a roces por las diferencias de ideas. A causa de las críticas sufridas por su heterogeneidad, varios de los integrantes de UNEN se manifestaron llamando a la unión para potenciar las virtudes y evitar la fragmentación. (CABA) Los diputados de la CABA Pablo Bergel (P. Sur), Adrián Camps...

El frente UNEN es una fuerza heterogénea integrada por distintos partidos y proyectos, lo que muchas veces puede predisponer a la alianza a roces por las diferencias de ideas. A causa de las críticas sufridas por su heterogeneidad, varios de los integrantes de UNEN se manifestaron llamando a la unión para potenciar las virtudes y evitar la fragmentación.

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(CABA) Los diputados de la CABA Pablo Bergel (P. Sur), Adrián Camps y Virginia González Gass (ambos del PSA), el diputado electo Gustavo Vera (La Alameda) y Mario Mazzitelli (Se. General del PSA) suscribieron la siguiente Declaración Política:

“UNEN se constituyó como alianza electoral en la Capital Federal, a partir de la convergencia en este distrito de Proyecto Sur, Coalición Cívica, Partido Socialista Auténtico, Partido Socialista, Unión Cívica Radical, GEN y otros espacios políticos y organizaciones sociales como La Alameda.

Fue el único espacio que implementó exitosamente el sistema de internas abiertas consagrado en las PASO, que permite a toda la ciudadanía intervenir en la conformación de las listas de candidatos, un instrumento en el camino de “democratizar la democracia”, ampliarla y hacerla realmente participativa, que es un objetivo estratégico y uno de los reclamos permanentes del pueblo argentino hacia el sistema político partidario.

Los sectores que integran UNEN supieron escuchar e implementar esta demanda de la sociedad, y la ciudadanía porteña supo reconocer esta actitud dándole la mayor cantidad de votos en las PASO, y eligiendo un senador, cinco diputados nacionales y ocho legisladores en las elecciones generales del 27 de Octubre. Un avance del conjunto de la sociedad porteña que llegó para quedarse.

La implementación de esta convergencia entre sectores políticos diversos, organizaciones sociales, y demandas de la sociedad civil – que eso ha sido UNEN hasta aquí-, debe concretarse próximamente en acuerdos programáticos y metodológicos a nivel de los espacios legislativos ganados, tanto en el Congreso de la Nación, cuanto en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sobre bases éticas, programáticas y metodológicas, transparentes y públicas, ésta es la tarea y desafío de los próximos días y semanas que preceden a los recambios legislativos, y que darán existencia a los bloques o interbloques legislativos UNEN.

Una de las críticas que se expresaron hacia UNEN es la diversidad de sus integrantes. “No piensan igual”, “Tienen trayectorias distintas”, etc. No advierten estas críticas que UNEN representa un paso adelante en la evolución de la política argentina.

La contrapartida: “La uniformidad disciplinada detrás de una persona” empobreció tanto la política, mostró tantas falencias y tan mala praxis (con sus consecuencias económicas, sociales y morales); que su deterioro comenzó a expresarse en las urnas en las pasadas elecciones.

La nueva etapa que transita la argentina pondrá de manifiesto toda la diversidad que existe en nuestra sociedad, generando en el mundo de la política la necesaria constitución de coaliciones, impensadas hace poco tiempo atrás. En esa corriente se inserta UNEN, generando esperanza en un sector de la sociedad por su enorme potencialidad. Allí radica su riqueza.

Al mismo tiempo se abre una zona de riesgo. No solo en el aspecto formal de mantener la Unidad, sino de expresarla con un contenido ético, riguroso y creativo; que responda a la “exigencia” de la ciudadanía que depositó su confianza en este conjunto de partidos y dirigentes.

La diferencia en la votación del pasado jueves en la Legislatura de la CABA, en torno a la ocupación de áreas parquizadas en las que se “habilita al Gobierno de la Ciudad a autorizar concesiones para la instalación de bares”; pone en tela de juicio la interpretación que hacemos de una de las consignas fuertes de campaña en la que señalamos “no hacer negocios privados con bienes públicos”. También pone en cuestión que los legítimos espacios institucionales no pueden ser objeto de instancias de toma y daca porque los derechos de los actores políticos y sociales deben ser pública y trasparentemente reconocidos y no objeto de ninguna transacción por otros temas que nada tienen que ver con esto. Y deshonra compromisos públicamente adquiridos con las organizaciones de vecinos que repudian la venta de la ciudad a negocios privados.

Todo debe ser hecho a la vista, y con la licencia social y conformidad ciudadana, que de ningún modo puede darse por terminada o acallada con los resultados de ejercicios electorales bianuales, que no saldan la deuda con la democracia participativa que instituye la constitución de la CABA desde su primer artículo, y es sin duda una de las mayores asignaturas pendientes del sistema político institucional argentino, al cumplirse tres décadas de post dictadura.

La potencialidad, la realidad y los riesgos están a la vista. Y ojalá que la pequeña cuota de Poder que hoy se maneja no caiga rendida ante los favores que se mendigan. UNEN puede dar el salto que va de un encuentro esperanzador de partidos políticos, movimientos y dirigentes sociales y demandas y expectativas ciudadanas, a la constitución de una fuerza en capacidad de gobernar. A eso apostamos.

UNEN puede ganar, al servicio de la ciudadanía porteña, las elecciones de 2015 en la Ciudad de Buenos Aires. Ya su unidad después de las PASO y la elección general (manteniendo en su seno a todos sus talentos y capacidades). Ahora viene su institucionalización, programática y metodológica, de cara y con la participación activa de la sociedad, en el congreso y la legislatura porteña.

Pero debe superar aún por lo menos tres desafíos. 1.- Debatir internamente y con la sociedad, para responder a la realidad de manera unificada mostrando transparencia, vocación de servicio y eficacia en la acción, 2.- Elaborar un programa de cambios evolutivos pero profundos, y metodologías participativas y democráticas para hacerlos efectivos en la Ciudad, y 3.- Constituir equipos legislativos y preparar los de gestión, capaces de ejecutarlo en forma eficiente.”

Fuente consultada: La Alameda

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