Buenos Aires, 14/12/2017, edición Nº 1856

Una técnica de visualización para identificar metas en 2015

Autoconocimiento.

Una técnica de coaching ayuda a “visualizar” lo que queremos para que se haga realidad.

coaching espiritual

(CABA) Para Lucila Guttman, coach ontológico de salud y bienestar, las exigencias y responsabilidades del día a día hacen que contemos con muy poco tiempo para sentarnos a reflexionar qué es lo que realmente queremos conseguir.

“Es posible que, en una primera visualización, las imágenes no surjan tan rápidamente, que cueste encontrar la vía de conexión interior y que haya trabas que vienen desde el afuera para poder visualizar con claridad”, explicó la especialista, quien recomendó que “en estos casos, el ejercicio de esta práctica constante será la solución a la desconcentración y a la falta de retratos mentales”.

Las imágenes que se visualizan deben ser lo más exactas posibles, con detalles de colores, formas, olores. Si es demasiado complejo, se pueden tomar imágenes de revistas, fotos de lugares u objetos y traspasarlos a la mente de forma precisa y minuciosa.

Una vez lograda, pensar cómo eso puede llegar de manera concreta, cuáles son las vías para obtener esos anhelos. Repetir la visualización con frecuencia, de ser posible a diario, en un espacio de calma que favorezca la atención de la mente.

Es fundamental que la visualización incluya a la persona como parte de la escena, Por ejemplo, si se crean imágenes mentales de un nuevo departamento, hay que verse desayunando ahí.  Creer que lo que se está visualizando se concretará en la realidad es un factor clave. Es esencial que cada uno esté convencido de los beneficios de este procedimiento. Y de los resultados que obtendrá con su práctica

Muchas veces creemos que estamos haciendo adecuadamente un proceso de visualización, pero descuidamos algunos aspectos que pueden estar demorando nuestros resultados. Por ejemplo:

– Mezclamos imágenes negativas. Si queremos visualizar un día laboral positivo las imágenes deben ser tener este foco exclusivamente. Los problemas, inconvenientes, malos entendidos o discusiones laborales deben quedar afuera de nuestros pensamientos.

– No agradecemos. Agradecer lo que tendremos o lo que anhelamos que suceda es una señal de confianza en el proceso, y provoca un pensamiento con la fuerza necesaria para que la visualización se plasme en la realidad.

– El entorno o nuestras palabras comunican lo contrario. Es preciso evitar las contradicciones a las visualizaciones. Por ejemplo, si queremos tener una pareja, no es conveniente repetir frases del estilo “el amor no es para mí” o “ninguna relación me dura”.

Guttman remarcó que “la visualización es una técnica que requiere práctica para implementarla como un hábito, así es que lo ideal es comenzar a beneficiarse con ella perfeccionándola por medio de pequeños deseos. Es decir que podemos empezar a visualizar algo pequeño, para pasar luego a algo más grande y realmente significativo para nuestra vida y nuestras proyecciones”.

“De este modo -para ella- visualizar es una manera de entrenar nuestra mente en un camino de bienestar y de autoconocimiento, creando día a día la realidad ideal para cada uno, más allá de los mensajes y creencias impuestos por la sociedad”.

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