Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Una periodista de TN agradeció que le regalaron un juguete sexual

Sorprende.

La periodista Valeria Sampedro contó en su blog lo que su pareja le compró para el Día de la Madre.

JUGUETE SEXUAL TN PERIODISTA

(CABA) El periodista Hernán Firpo decidió hacerle un regalo muy especial a su mujer, la cronista de TN y El Trece Valeria Sampedro, para el Día de la Madre: un juguete sexual. En lugar de ocultar que su marido había comprado un obsequio tan original, lo contó todo en su blog.

Las líneas que escribió valeriasampedro.blogspot.com sobre este juguete íntimo al que ya le puso nombre. ¿Cómo se llama? “MyLord”.

“Siete velocidades, ocho centímetros, doce cómodas cuotas. La inversión mejor financiada de la década. Mi década ganada. Nunca subestimen a un micropene con ínfulas de semental”.

“Mi militancia feminista no pudo tener mejor efecto doméstico. Si no cómo se explica que el Día de la Madre tu marido llegue a casa con un vibrador en lugar de una minipimer. Eso es amor, sépanlo. Creo que estoy haciendo las cosas bien.

“Lo bauticé MyLord e inmediatamente nos volvimos íntimos. Semejante acto de generosidad le mereció a mi compañero de cuarto (el humano, en este caso) un plato a la carta, masajes en los pies y una salida con los amigos sin horarios ni preguntas. Total, yo me estaba conociendo con MyLord.

“La primera semana durmió la siesta, cada tarde, abrazado a mi clítoris. Pronto quedó incorporado a la rutina familiar y al tiempo empezamos a hacer colecho. Se la pasaba entre las sábanas, nos convertimos en un trío inseparable. Es increíble lo que puede lograr la Rampolla en un zapping desvelado.

“De golpe mi marido se volvió un ser entrañable. Siempre tuvo el tino de ocuparse de mis orgasmos, pero el gesto del vibrador como utensilio aliado, amigo, confidente, me sacudió la modorra conyugal. Y no tenía que ver con la libido, fue su estado de vigilia, su mirada atenta, su empeño en atender mis luchas, lo que me conmovió al punto de sacudir mis niveles de serotonina y salir corriendo a buscar la tanga de encaje olvidada al fondo del cajón de las bombachas.

“El puso su tarjeta de crédito, invirtió en mi placer… Y eso, sólo puede pagarse con sumisión. Como corresponde a una buena esposa. Esta noche lavo los platos yo, mi vida.”

Comentarios

Ingresa tu comentario