Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Una joven denunció a un taxista por acoso callejero y ahora él deberá pagar las consecuencias

La persiguió en la vía pública hace dos meses; hoy llegaron a un acuerdo en una mediación; "Este es un primer paso muy importante que se tenía que dar en la sociedad", dijo la abogada de Lucía.

(CABA) El taxista denunciado por acosar a una mujer en la calle deberá hacer un curso de Convivencia, diversidad y Derechos Humanos en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (la ex ESMA). Así fue resuelto en la primera audiencia de mediación de este tipo en la Ciudad.

El pasado 20 de marzo, Lucía Cabrera denunció a un taxista de 47 años que la había perseguido por dos cuadras en la avenida Federico Lacroce.

Pasadas las 14, terminaba la audiencia que empezó a las 11 en la Fiscalía Penal Contravencional y de Faltas N° 1. Lucía estaba con su abogada, la doctora Greta Galvaño Ter-Akopian, directora de la organización Libres de Acoso Callejero (LIDA), que la representó en la mediación. El taxista estuvo en un cuarto separado del suyo.

“Hay varios tipos de acuerdo a los que se podía llegar. Uno era económico, pero nos nos interesaba. Que hiciera un curso en cuestión de género nos pareció la mejor opción, con el objetivo de concientizar y no de penalizar, porque con eso no íbamos a lograr mucho. Queremos cambiar de raíz a esta problemática”, dijo Lucía.

La mediación tardó más de lo previsto porque la denunciante insistió en el tipo de curso que tomaría el acusado. “No hay algo especifico sobre acoso callejero. Sí hay uno sobre violencia de género, pero no nos parecía adecuado para el caso. Después de discutir ese tema, firmamos. Pero de acá en adelante queremos que exista algún curso sobre esta temática particular, para concientizar en contra del acoso callejero”.

Lucía, de 25 años, nunca había estado en una mediación. “Era algo muy nuevo para mi. Pero me sentí bien y acompañada por Greta, mi abogada”. Greta es la fundadora de LIDA, una organización que promueve acciones contra el acoso callejero. “Tratamos las denuncias por apoyo callejero porque creemos que es la forma de violencia de género más naturalizada y queremos que se desnaturalice”, dijo.

La de hoy fue la primera audiencia de mediación por un caso de acoso callejero de la Ciudad, luego de la sanción, el año pasado en la Legislatura porteña, de la primera ley que regula este tipo de acción.

“Este es un primer paso muy importante que se tenía que dar en la sociedad. Estamos contentas por haber dado este paso y queremos que haya cada vez menos acoso callejero y que se vea como lo que es: acoso. Todos debemos reflexionar sobre esto, la gente piensa que es un piropo, pero realmente nos hace mal estar escuchando que nos toquen bocina y que desconocidos nos digan cosas en lugares públicos”.

El caso

“Me parece muy raro, fue todo muy impulsivo y no esperaba que pase todo esto”. Son las primeras palabras de Lucía antes de recordar el día en que decidió denunciar formalmente a un hombre que la había perseguido a bordo de su taxi por dos cuadras.

Era lunes. Lucía, estudiante de Educación Física, había salido de una cita con el traumatólogo que la trataba por una lesión. Estaba contenta. Había mejorado. “Estaba caminando por avenida Lacroce a la altura de Charlone. Estaba disfrutando de caminar, que no es lo mismo que ir a un lugar apurada. Elegí caminar por la calle. Estaba hablando por celular cuando apareció un taxista y me empezó a decir cosas siguiéndome. Traté de ignorar la situación. Me decía <pasame tu teléfono, linda, hermosa>”.

En general, Lucía enfrenta a los desconocidos que le hacen comentarios de tipo sexual en la calle. Intenta explicarles por qué lo que hacen es dañino, que es un tipo de violencia, que no es consentido.

“Decidí acercarme al taxista. No sabía con qué actitud. A veces me enojo y les digo que lo dejen de hacer. Es impulsivo. En este caso iba a acercarme a terminar con esa situación de intimidación. Pero en el camino me encontré con un policía y directamente le señalé el taxista, le dije que me estaba siguiendo hacía dos cuadras, diciéndome cosas. Le dije que era acoso callejero”.

El policía detuvo al taxista, le pidió su documentación. Él dijo que no había hecho nada malo, que sólo le quería pedir el teléfono. Lucía aclaró que lo había ignorado por dos cuadras. “El problema del acoso, es que no se espera una respuesta de las víctimas, porque nos quedamos calladas. Hacen que las mujeres nos sintamos en un lugar distinto y subestimado en relación a los varones, más aún en los espacios públicos”.

Después el taxista le pidió disculpas. “Me empezó a pedir perdón. Entonces le pregunté si tenía una hija o una hermana. Me dijo que tenía una hija. Y yo le dije que pensara que a su propia hija le pasaba esto desde chica, que es muy feo y lo sufrimos mucho. Es necesario tratar de pensarlo de esta forma”.

Lucía no estaba al tanto de que existía una ley de acoso callejero en el Código Contravencional Penal pero sí de que el tema se había estado discutiendo en la Legislatura. Consultó con compañeros de Libres del Sur, donde milita, y le dijeron que existía una ley al respecto.

Mientras tanto, el policía le decía lo contrario. Los tres esperaron a que llegaran los superiores del policía y se dirigieron a la Fiscalía, donde empezaron el trámite de denuncia y el taxista firmó el acta contravencional. “Después de esto, quisieron archivar el caso. Entonces me contacté con una abogada especialista en género, Greta, e hicimos una presentación que dio lugar a la audiencia”, recuerda Lucía.

MG

FUENTE: LA NACIÓN

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