Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Una de las asociaciones que postula a Carlés tiene domicilio en la casa de Zaffaroni en Flores

La entidad internacional que recomienda al candidato del oficialismo se constituyó en Guatemala, pero su domicilio es en la casa del ex juez.

(CABA) En diálogo con Infobae, y ante los cuestionamientos que surgen por su escasez de antecedentes, Roberto Carlés dijo que “a las cinco asociaciones internacionales que han adherido a mi postulación no les cuesta” ver méritos en su trayectoria. Y a la pregunta de cuáles eran esas asociaciones, respondió: “La Asociación Internacional de Derecho Penal, la Asociación Internacional de Criminología, la Sociedad Mundial de Victimología, la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología y La Sociedad Internacional de Defensa Social”.

Es un recitado que impacta. Pero, inmediatamente, surge una duda. ¿Cómo se explica que tantas “asociaciones internacionales” se tomen el trabajo de recomendar para integrar la máxima instancia del Poder Judicial argentino a alguien que, a la luz de su CV se revela como un estudiante avanzado, quizá un muy buen ayudante de cátedra, pero a la vez como alguien que nunca ocupó un puesto público de relevancia, ni público ni privado, y que no caminó los tribunales como abogado litigante, secretario o juez, porque nunca ejerció la profesión?

O la fama de Roberto Carlés ha trascendido las fronteras o existe otra explicación.

¿Qué tendrá Guatemala? La primera entidad mencionada por Carlés, la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología (ALPEC) se constituyó en la Ciudad de Guatemala –capital del país de mismo nombre- el 14 de abril de 2011, pero su estatuto fija domicilio legal en la Av. Boyacá 932, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Barrio de Flores.

Es decir, en la casa de Eugenio Zaffaroni, quien es además Secretario Ejecutivo de ALPEC.
Boyacá 932 es el domicilio declarado por el ex juez supremo en su CV oficial y es también el domicilio legal de Ricardo Montivero, el administrador de los departamentos alquilados a prostíbulos, por lo que fue multado.

Ahí no termina la familiaridad: el propio Roberto Carlés integra el directorio de ALPEC, como Secretario Adjunto.

ALPEC

Dato sugestivo aparte: Guatemala es el país que eligió Carlés –graduado en la UBA– para obtener su segundo doctorado, siempre con Zaffaroni como padrino de tesis. El primero fue en la Universidad de Ferrara, Italia, a la que también está vinculada el ex juez supremo.

La segunda entidad mencionada, la Asociación Internacional de Derecho Penal, no tiene sede en el barrio de Flores, pero sí a Zaffaroni en su Comité Científico: ejerce una de las vicepresidencias.

Mientras que su discípulo Roberto carlés integra el Comité de Jóvenes Penalistas de la misma asociación.

Comitá de Jóvenes Penalistas
También la Sociedad Internacional de Defensa Social para una Política Criminal Humanista (tal es su nombre completo) tiene entre sus miembros a Eugenio Zaffaroni, en calidad de vicepresidente y es presidida por el español Luis Arroyo Zapatero.

En tanto, la Sociedad Internacional de Criminología (suponiendo que se trata de esa ya que “Asociación Internacional de Criminología” no existe) no tiene ni a Zaffaroni ni a Carlés como miembros directivos, pero sí a Luis Arroyo Zapatero, el titular de la anterior.

Finalmente, la Sociedad Mundial de Victimología está unida a las anteriores por miembros y actividades comunes.

Recomendaciones autorreferenciales

Los respaldos a una candidatura a la Corte valen más por su calidad que por su número, desde ya, contrariamente a lo que parece pensar el oficialismo que se encarga de comunicar que, de las “presentaciones espontáneas”, 117 instituciones y 843 particulares se expresaron a favor de la designación mientras que 25 instituciones y 153 particulares lo hicieron en contra.

Como botón de muestra de la relatividad de estos números, basta ver que el respaldo de esas cinco asociaciones internacionales a la candidatura de Carlés es casi autorreferencial. Los vínculos entre ellas hablan de una metodología de creación de ONG, algunas con existencia real y otras que no trascienden el sello, para incidir en la corriente de ideas, pero también, de paso, para sumar páginas a un CV y funcionar como una liga en la que se respaldan unos a otros, se citan unos a otros en los papers y se candidatean para uno que otro puesto. El ingreso a la mayoría de estas asociaciones es además relativamente sencillo. Se llena un formulario y se paga la cuota.

Todo válido, todo legal. Siempre y cuando queden claros estos vínculos, indicio de que estos respaldos no responden a la fama jurídica internacional de Carlés sino a contactos. Tienen más que ver con la afinidad que con el mérito. El propio postulante integra al menos dos de estas asociaciones y su principal auspiciante, el ex juez supremo Zaffaroni, por lo menos tres.

Roberto Carlés  cfk zaffaroni

Fuente: infobae

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