Buenos Aires, 19/10/2017, edición Nº 1800

Una de cada tres familias porteñas no tiene casa propia y alquila

Más de medio millón de porteños sufre el déficit habitacional.

(PBA) Más de medio millón de personas en la ciudad de Buenos Aires vive en situaciones que necesitan algún tipo de solución habitacional. Es la misma cantidad de gente que podría llenar nueve estadios de River o 64 shows en el Luna Park. No sólo se trata de habitantes de villas y asentamientos con viviendas que demandan una intervención edilicia urgente, sino también de familias condenadas al alquiler y despojadas de la posibilidad de acceder a un crédito.

Al menos una de cada tres familias porteñas es inquilina, según los últimos datos disponibles. Se trata de 343.000 hogares que viven en estas condiciones, sometidos a un mercado cada vez más difícil.

A esa cifra se le suman las 132.570 familias que necesitan una solución habitacional y las 72.000 que demandan una vivienda nueva.

Con un presupuesto que se incrementó hasta cuatro veces más que en 2005, el Instituto de la Vivienda otorgó 6121 soluciones habitacionales entre 2008 y 2014, sólo el 5% de las que eran necesarias.

El déficit habitacional porteño, en términos porcentuales, es el más bajo del país, pero el que menos se redujo en diez años. Se trata de una deuda pendiente que podría comenzar a saldarse con la nueva configuración del mapa político de la Argentina. El mismo color de los gobiernos de la ciudad, la provincia de Buenos Aires y la Nación debería garantizar una articulación para brindar las soluciones postergadas comenzando, por ejemplo, con el demorado traspaso de tierras nacionales a la órbita de la ciudad para iniciar la también postergada urbanización de las villas.

¿Cómo hacerlo? ¿Cuáles serían las mejores políticas para asumir tal desafío? Regular un mercado inmobiliario expulsivo, sobre todo para los inquilinos, tomar medidas urgentes para la urbanización de villas y asentamientos, promover y facilitar el acceso al crédito y a viviendas sociales, y controlar la oferta y demanda de inmuebles para no generar mayor cantidad de espacios ociosos son algunas de las propuestas que aportaron los especialistas consultados por LA NACION. Muchas de ellas, coincidentes con las prioridades que el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta trazó para los próximos cuatro años de su gestión.

Menos propietarios

Según los datos que se desprenden de los censos de 2001 y 2010, en la ciudad de Buenos Aires se redujeron la cantidad de familias propietarias y crecieron las que pasaron a formar parte del mercado de alquiler. En diez años los dueños de viviendas cayeron un 6,2% (de 692.000 pasaron a 649.000), mientras que los inquilinos aumentaron un 50% (de 227.000 hogares a 343.000). La participación de los inquilinos creció del 22,2% al 30%, mientras que la de los propietarios bajó del 67,6% al 56,4 % .

“Que el 30% de las hogares sean inquilinos no es un tema menor. Habría que diseñar un programa de subsidio y de apoyo a la demanda, con un control firme sobre la oferta. Los abusos se deben controlar. Si no se controla la oferta, cualquier subsidio a la demanda fracasará”, razonó el director del área de Derechos Económicos, Sociales y Culturales del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Eduardo Reese.

Un fenómeno demográfico acompaña al crecimiento del número de inquilinos: la población de la ciudad no aumenta, pero sí la cantidad de hogares. En la actualidad el promedio de personas por vivienda es de 2,5 personas cuando en la década del 60 era de 3,5. Esto ocurre por la mayor cantidad de hogares disgregados, con padres separados o jóvenes que se independizan. Son ellos los que menos posibilidades tienen de comprar un inmueble.

“Una solución posible sería el modelo de algunos países de Europa donde el Estado construye viviendas y las alquila a precios razonables, subsidiados, a las personas con menos recursos. También podría ser una alternativa temporal para ancianos o quienes sufren violencia doméstica”, aportó la antropóloga del Conicet y de la Universidad Nacional de General Sarmiento, María Cristina Cravino. “Otra forma es que el Estado sea garante de las operaciones inmobiliarias de alquiler”, agregó.

Urbanización

A pesar de que el presupuesto del Instituto de la Vivienda de la ciudad de Buenos Aires (IVC) se cuadruplicó entre 2005 y 2014 (pasó de $ 197 millones a $ 800 millones), las soluciones habitacionales otorgadas en los últimos siete años sólo cubren el 4,61% de las necesarias.
El IVC informó a LA NACION que entre 2008 y 2014 se entregaron 6121 soluciones habitacionales de las cuales 3501 corresponden a viviendas nuevas. Según el mismo organismo, y de acuerdo a los datos surgidos en el Censo Nacional de 2010, 132.570 hogares porteños necesitaban una solución habitacional y, de ese grupo, en al menos 71.919 se requería una nueva vivienda. Una proyección realizada por el CELS para 2015 indica que esa cifra trepó a 118.000 hogares.

“El Estado construye viviendas, pero son muy pocas para la magnitud del déficit habitacional que existe. Además, la falta de regulación del suelo y de viviendas ociosas hacen que el problema no se resuelva”, opinó el codirector Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), Sebastián Pilo.

Una de las posibles soluciones que plantea Pilo es establecer regulaciones en el mercado del suelo con medidas que desincentiven la vivienda vacía. “¿Cómo hacerlo? Se debería imponer un impuesto al inmueble ocioso. A los propietarios les tiene que convenir alquilar. Tendría que ser un impuesto alto con el fin de que se cambie la conducta”, explicó.
El número de viviendas vacías en la ciudad no es preciso. El censo de 2010 arrojó que 340.000 inmuebles estaban desocupados, pero distintas estimaciones indican que son entre 50.000 y 170.000.

La mayor parte de las soluciones habitacionales tendrían como destino las 170.000 personas que viven en las 42 villas y asentamientos de la ciudad, según el último dato de 2010. “La urbanización y el problema de viviendas son dos temas que van de la mano”, indicó Rodríguez Larreta semanas atrás, en una entrevista con LA NACION.

“La urbanización es un tema de alcance nacional. Trabajar con la Nación nos ayudará mucho porque lo antes posible nos cederá los terrenos de la villa 31 y 31 bis [pertenecientes a YPF y el ferrocarril] para iniciar la urbanización”, agregó el jefe porteño. La promesa es que los vecinos de la villa cuenten con los títulos de propiedad y accedan a créditos blandos para comprar el terreno donde ya habitan. La urbanización seguiría el modelo de Los Piletones.

Otras aspiraciones del gobierno actual es acceder a programas nacionales de vivienda “que la ciudad estaba 100% fuera por una cuestión política” y potenciar el plan Primera Casa del Banco Ciudad.

El conflicto

Viviendas que no alcanzan y más inquilinos

A pesar de la inversión realizada en los últimos años por el Instituto de la Vivienda de la ciudad, la construcción de viviendas sólo cubre el 4,61% de la necesidad habitacional. Además, entre 2001 y 2010, en la ciudad se redujeron la cantidad de familias propietarias y, sin acceso a créditos, crecieron los inquilinos.

Acceso fácil al crédito y control inmobiliario

Más de medio millón de personas en la ciudad demandan soluciones que podrían llegar con una mayor oferta de créditos otorgados por la Nación o bancos privados. Los inquilinos pretenden, además, que se apliquen controles sobre las exigencias. Más viviendas sociales y urbanización de villas deberían ser prioridad.

Un problema de todo el país

El déficit habitacional no es un problema que sólo afecta a la ciudad de Buenos Aires. Distintas estimaciones indican que uno de cada cuatro hogares argentinos necesita algún tipo de solución habitacional.

En números, son unos 3.100.000 familias, lo que equivaldría a casi 12.400.000 personas
Formosa (56% de los hogares), Santiago del Estero (51%) y Chaco (49%) son las provincias con mayor déficit; la ciudad de Buenos Aires (13%), La Pampa (15%) y Santa Cruz (19%), las que registran menor déficit. DD

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