Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

Una beba recibió el transplante hepático número 700 del Garrahan

Su papá, con quien comparte el mismo tipo y factor de sangre, le donó parte de su hígado. Para la operación intervinieron dos hospitales públicos.

Olivia, una beba de 8 meses fue trasplantada hace 10 días y se convirtió en el trasplante hepático número 700 del Hospital Garrahan. La bebé, que padecía de Atresia de vías biliares, una enfermedad fulminante que tenía como única opción el trasplante, recibió una parte del hígado que le donó su papá, Iván Sánchez, de 23 años y cadete administrativo.

Para la operación intervinieron dos hospitales públicos que trabajaron en simultáneo. Mientras Iván ingresaba a un quirófano del Hospital Argerich, donde cirujanos y profesionales del Garrahan realizaban la ablación de un segmento de su hígado, en el Hospital Garrahan ingresaba al quirófano su hija, que aguardaba la llegada del órgano que le salvaría la vida. Después de 18 horas, en la que trabajaron más de 50 personas, los profesionales calificaron la operación como un éxito.

“Nos sentimos orgullosos porque no solo es la estadística más grande de Argentina, sino que en pediatría es una de las más importantes que hay en el mundo, así que estamos muy contentos del trabajo que hacemos en el Hospital”, aseguró el jefe del servicio de Trasplante Hepático, Oscar Imventarza. En el Hospital Garrahan se llevan a cabo el 70 por ciento de los trasplantes hepáticos de la Argentina, lo que significan unos 40 casos al año.

El 4 de agosto llegaron los papás de Olivia por un dolor en el codo. Luego de una serie de estudios descubrieron que la beba tenía Atresia de vías biliares: una obstrucción de los conductos que transportan el bilis desde el hígado hasta la vesícula biliar. El único tratamiento para esta enfermedad es el trasplante. Así fue que los médicos les indicaron a los padres que podían esperar por un donante cadavérico u optar por un donante vivo. El papá de Olivia, que tiene su mismo tipo y factor de sangre no dudó: “Cuando nos dijeron que una de las primeras opciones era el donante vivo, no dudamos y decidí serlo yo porque quería que mi señora estuviese con ella para cuidarla cuando despertara del trasplante”, relató Iván.

Es que toda la operación contó con dos escenarios. Iván fue operado en el Hospital Argerich. El doctor Imventarza, recientemente designado como presidente latino de la Sociedad de Cirugía Hepatobiliopancreática mundial, estuvo a cargo de las dos intervenciones y él mismo se trasladó desde un hospital al otro para comandar las operaciones.

“Hoy vivo el día a día y estoy feliz. Me felicitaron y yo no siento que me tengan que felicitar, porque es mi hija y estoy dispuesto a hacer lo que sea para ayudarla en su salud, en su educación, en lo que pueda”, dijo emocionado el padre de Olivia, quien espera el alta la próxima semana para volver a su casa de Avellaneda, junto a sus padres y su hermanito de 5 años.

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Fuente: Clarín

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