Buenos Aires, 20/11/2017, edición Nº 1832

Un plan integral de transporte, la política pública pendiente

Incide en la forma de vida de todos los porteños, pero aún quedan situaciones que atender.

(CABA) El transporte en la Ciudad es una estampa estresante para sus ciudadanos. Los casi dos millones de autos que circulan por las calles, sumados a los 9920 colectivos, 35.000 taxis, 20.000 camiones, 129.000 motos y, en el último tiempo, más de 20.000 bicicletas que irrumpieron en las bicisendas convirtieron a la Capital en un verdadero enjambre.

El gobierno PRO intenta con el Metrobus dar alivio y reordenar el tránsito. La contracara es la cantidad de kilómetros de subte no hechos, a pesar de la campaña que llevó por primera vez al macrismo al poder.

El kilómetro de subte cuesta diez veces más que el kilómetro de Metrobus. Referentes de oposición como Claudio Lozano (Camino Popular) o Carlos Heller (Nuevo Encuentro) creen que el servicio de subte debería ser estatizado porque la ciudad destina $ 3000 millones anuales en obras y subsidios a la concesionaria Metrovías, del grupo Roggio. “Deriva excedentes a sus empresas controladas vía honorarios y créditos a bajas tasas“, denuncia el primero.

Andrés Fingeret, director de ITDP Argentina, una ONG que propicia políticas de desarrollo urbano sustentables, tiene otra mirada. “La inversión en Metrobus insume la décima parte del subte, con la misma calidad“, sostiene ante La Nación.

metrobus pompeya

Fingeret, para quien el tránsito en la ciudad mejoró, suma: “Los embotellamientos no deberían preocupar al gobierno, sino el brindar una alternativa de movilidad a la gente. Es un error invertir en infraestructura para el automovilista: hay que invertir en transporte público“.

Dos problemas acuciantes, tampoco resueltos, son el estacionamiento y la carga y descarga de mercadería a toda hora. “Se planearon grandes playas de estacionamiento disuasorias, pero las licitaciones se hicieron con demora y pocas se inauguraron“, indica Fernando Sánchez, candidato a vicejefe de gobierno por ECO.

Pero para una solución definitiva es fundamental trazar una política de acción metropolitana, que comprometa a los poderes de la ciudad, de la provincia de Buenos Aires y del gobierno nacional.

En ello coinciden la oposición y el macrismo, pero este último le achaca al kirchnerismo falta de voluntad política para llevarlo adelante. Mientras los dirigentes políticos dilatan los acuerdos, Amelia M., como miles de porteños que hacen de su tránsito por la ciudad una odisea diaria, espera más soluciones.

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