Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Un piso con balcón en la Villa 31 sale 1200 dólares el m2

A pesar de estar prohibido, las construcciones en la villa de Retiro avanzan en pisos y complejidad urbanística. (CABA) Tener balcón a la calle y cocina separada es considerado una “amenitie” en la Villa 31, donde viven 40.000 habitantes en un predio de 15,5 ha y más de 7000 casas. En el presente, se levanta un edificio con vista a las vías del San Martín con valor de piso de...

A pesar de estar prohibido, las construcciones en la villa de Retiro avanzan en pisos y complejidad urbanística.

villa 31

(CABA) Tener balcón a la calle y cocina separada es considerado una “amenitie” en la Villa 31, donde viven 40.000 habitantes en un predio de 15,5 ha y más de 7000 casas. En el presente, se levanta un edificio con vista a las vías del San Martín con valor de piso de más de mil dólares el metro cuadrado y la cual se venderá sin escritura oficial, como ocurre con todas las casas y casillas del lugar.

Estas obras, según relevó La Nación, se hacen sin controles de las autoridades nacionales y porteñas. Es más, hay al menos cuatro corralones donde se venden materiales de obras al doble de su valor real. Pero que garantizan el libre tránsito de cemento y arena, prohibido por una resolución del gobierno local, pero sin vigilancia efectiva.

La Nación logró hablar con uno de los responsables de estas edificaciones con “amenitie”. Expuso al respecto: “Me da bronca escuchar que las edificaciones en la villa son malas, que pueden caerse. Aquí se hacen columnas de 80 centímetros bajo tierra y con eso alcanza para hacer seis pisos. Nosotros vivimos con 2000 pesos por semana. Somos cuatro y nos gusta vivir bien. El rico, lo que ahorra, lo usa para irse de viaje. Nosotros, para tener nuestra casa. Yo usurpé este lugar, pero me pasé años pagando alquiler. Y hoy lo que gano es para comer bien“.

En la 31, en el 67% de las viviendas vive más de una familia, la energía eléctrica es gratuita y carecen de una red de gas. La basura se recolecta, desde hace dos semanas, en una moto que envía el gobierno porteño, añadió el matutino.

“El fallo de Casanello [que procesó a 19 personas por el delito de usurpación con fines lucrativos] pone un límite al tema. Ojalá sirva de ejemplo para aquellas personas que especulan con la necesidad de los que menos tienen”, dijo Gonzalo Mórtola, coordinador del programa de mejoras de la villa, que es una suerte de “rock star“, a quien los habitantes primero le dan las “gracias” y después le piden algún que otro “favorcito“, como una cloaca.

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