Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Un peligro para la salud: la Ciudad recibe 70 mil kilos diarios de caca de perro

Los perros dejan alrededor de 70 mil kilos de caca por día en la ciudad. El problema de la higiene pública y las mascotas es un tema de larga data. Pese a las multas y a que mucha gente use la bolsita para su mascota, las calles continúan estando sucias y son un factor de riesgo para la salud. (CABA) La idea es cambiar un hábito. Que ese cambio nazca...

Los perros dejan alrededor de 70 mil kilos de caca por día en la ciudad. El problema de la higiene pública y las mascotas es un tema de larga data. Pese a las multas y a que mucha gente use la bolsita para su mascota, las calles continúan estando sucias y son un factor de riesgo para la salud.

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(CABA) La idea es cambiar un hábito. Que ese cambio nazca entre los vecinos y después se note en las veredas de la Ciudad. O más simple: que los vecinos que tienen perros cambien sus malos hábitos y las baldosas de sus veredas estén más limpias y sin las toneladas de caca que hoy se acumulan a diario en todos los barrios. Es que a pesar de que en la Ciudad se toman distintas medidas para enfrentar el problema, de que se empieza a ver más gente que saca a pasear a sus perros con sus bolsitas en mano listas para limpiar los desechos y de que incluso hay multas de hasta $485 para que quienes no cumplen con esa obligación, no alcanza para que Buenos Aires se vea más limpia. Sí, en cambio, se multiplican las quejas de los que se ven perjudicados.

En 2011, el Ministerio de Ambiente Público del Gobierno porteño hizo un informe sobre el tema y concluyó que, en promedio, en ese entonces había por día unos 35 mil kilos de caca de perros sobre las calles y veredas o cualquier espacio de uso común de la Ciudad. Unos 35 mil kilos o 35 toneladas. En el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur también hicieron un trabajo. En esa época, teniendo en cuenta la cantidad de animales, su tamaño y su actividad, estimaron que la cantidad llegaba a ser incluso el doble, es decir, unas 70 toneladas. Ayer, consultados por este diario, dijeron que ya están actualizando la cifra y que se espera que sea mayor porque “a diferencia de aquella época, hoy los perros son más grandes y producen más materia fecal”. El nuevo resultado, prometen, estará a principio de año. Difícil de calcular, es, de cualquier manera, una cifra enorme. Y el resultado representa un grave problema de higiene urbana y de convivencia.

Más allá de cuántas toneladas sean y de quién las mida, sólo basta con salir a caminar para ver que Buenos Aires sigue llena de caca de perros. No es un dato ni un problema menor. La Ciudad calcula que hoy hay en promedio un millón de mascotas en los hogares porteños.

Uno de los lugares más afectados son las plazas. Por ejemplo, la Ruben Darío, en Libertador, entre Austria y Figueroa Alcorta. Ahí, la zona de la clásica pileta, está “invadida por los paseadores de perros”, denunció Néstor Bosch, vecino que suele pasear por ese espacio verde. “Todas las mañanas una veintena de perros sin control ocupan un espacio destinado a los niños, que ahora está contaminado. Las bolsitas están totalmente ausentes y el control municipal también”, se quejó. Y con razón. La postal se repite en la vereda de la Iglesia Santa Julia, en Víctor Martínez y Alberdi, en Caballito, donde los chicos de los colegios tienen que esquivar todos los días lo que los dueños de los perros descuidan. Y se ve en Barracas, sobre todo en la calle Hornos, en la bajada de la autopista 9 de Julio Sur, un lugar que ya es clásico para sacar a “pasear al perro”.

El problema enfrenta a los vecinos, es dañino para la salud porque –según advierten los especialistas del Pasteur –un tercio de esos excrementos tiene parásitos y las multas que impone la ley para intentar poner las cosas en su lugar “no se aplican”.

En ese contexto, desde la Ciudad admiten el problema y vienen buscando otras soluciones.

Desde el Area de Construcción Ciudadana idearon el Programa Mascotas. Este plan, que ya está en marcha, prevé la entrega de más de 10 millones de bolsas negras que se pueden retirar gratis de unas 200 cajas expendedoras ubicadas en espacios verdes, veterinarias y edificios de las Comunas 2, 6, 13 y 14. Y en la Secretaría de Atención Ciudadana ya están coordinando las obras de cuatro caniles más. Eduardo Macchiavelli, titular del área, sostiene que “con estas iniciativas se busca que todos los vecinos que pasean a sus mascotas puedan disfrutar los espacios verdes” y que Buenos Aires esté más limpia.

Este problema tiene una raíz cultural. Y la última voz es de los vecinos que –literalmente– se tropiezan con él cada día.

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