Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Un mes sin Subte A: insoportables demoras e incertidumbre por el futuro del servicio

La línea H es utilizada por un 80 por ciento más de pasajeros desde que cerró la A. La situación podría empeorar en los próximos días, partir del regreso de las personas de las vacaciones, ya que en la segunda quincena de febrero la mayoría vuelve a sus trabajos porque el 27 comienzan las clases.   (Ciudad de Buenos Aires) Los miles de usuarios habituales de la línea A colmaron las...

La línea H es utilizada por un 80 por ciento más de pasajeros desde que cerró la A. La situación podría empeorar en los próximos días, partir del regreso de las personas de las vacaciones, ya que en la segunda quincena de febrero la mayoría vuelve a sus trabajos porque el 27 comienzan las clases.

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(Ciudad de Buenos Aires) Los miles de usuarios habituales de la línea A colmaron las paradas de colectivos y otras líneas de subtes, lo que genera demoras y malestar entre los pasajeros.

En los horarios pico, los casi 165 mil porteños que tomaban a diario el subte A deben realizar colas interminables para acceder a colectivos y todos los testimonios coinciden en que para poder subir deben dejar pasar dos o tres coches.

“Mi horario de ingreso es a las 9 entonces para poder subir a un colectivo de la línea 2 tengo que llegar al trabajo media hora antes o después porque sino a la altura de Caballito los micros ya no paran”, comentó María Susana Estevez, una mujer que vive en Eleodoro Lobos y Bogotá y trabaja en el microcentro porteño

Para evitar el abarrotamiento de gente, María Susana probó un día caminar hasta Directorio y José María Moreno y tomar la línea “E”, pero el resultado similar: “Al bajar al andén no entraba ni un alfiler, y también tuve que dejar pasar dos subtes para poder subir”.

Lo mismo le sucede a Estela Maldonado cuando intenta tomar la línea 8 en la zona de Congreso: “Los colectivos van llenos, entonces pedí permiso en el trabajo y en lugar de entrar a las 8 estoy ingresando a las 7”.

Pero ambas salen en horario pico, y allí escapar de las colas de más de media cuadra para subir a las líneas que recorren la avenida Rivadavia se vuelve imposible.

Por su parte, Enrique Rositto, secretario de prensa de la Asociación Gremial de Subterráneos y Premetro (Metrodelegados), señaló que “seguramente las obras se van a terminar en fecha, porque básicamente no hay `obras`, se trata de un maquillaje”.

“El problema que va a existir cuando reinauguren el servicio es que, de 22 trenes que circulaban antes del cierre, van a poner en funcionamiento 11 de los chinos más 4 ó 5 de los Fiat que están refaccionando”, dijo.

Agregó que “esto va a ocasionar que tengan que aumentar la frecuencia y, por lo tanto, va a ser muy difícil que el servicio pueda llegar a las estaciones de Puán o Carabobo”.

En este sentido, el metrodelegado aseguró que “las nuevas estaciones que prometieron nunca las van a poder cubrir en estas condiciones”.

“Hubo una total falta de previsión de las obras desde el primer momento, los primeros manuales que llegaron para los trabajadores estaban en chino, los técnicos que venían a capacitar estaban sin traductores y los vagones son más anchos de lo que esperaban”, describió Rositto.

En referencia al congestionamiento de usuarios que se nota en especial en la línea E, el dirigente gremial expresó que “confluyeron dos factores: por un lado usuarios de la línea A que se volcaron a este servicio, pero por el otro, hay cuatro trenes que quedaron fuera de funcionamiento por problemas técnicos”.

Por su parte, fuentes de SBASE (la sociedad de estado a cargo de los subtes) aseguraron en declaraciones a la agencia Télam que “las obras se están realizando según los tiempos establecidos en el plan, por lo que estamos en condiciones de concluir para el 8 de marzo”.

Otra de las aristas de este proceso es el destino de antiguos coches “La Brugeoise” de la Línea A que fueron sacados de circulación y cuyo destino aún no está claro.

“Nosotros tuvimos una reunión con (Juan Pablo) Piccardo, el Presidente de SBASE a principio de enero en la que nos dijeron que no iban a utilizar los vagones para otras cosas”, señaló Santiago Pusso, vicepresidente de la ONG “Basta de Demoler”.

Y añadió: “Sin embargo, después salió (el Secretario de Cultura porteño, Hernán) Lombardi y dijo que quizás se utilizaban como bibliotecas, por lo que nosotros creemos que lo que existe es una gran contradicción interna”.

Pusso recordó que en aquel encuentro, realizado la primera semana de enero, las autoridades de SBASE aseguraron “que los coches `quedarían bajo techo` lo que para nosotros era una obviedad entonces pedimos que además un escribano realice un inventario y que se ponga personal de seguridad para resguardarlos”.

El 16 de enero, “Basta de demoler” envió una carta a Piccardo con copia al jefe de Gabinete de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, en la que expresaron por escrito la preocupación por estos vagones “a fin de dejar un documento con las cuestiones que ya veníamos planteando”, pero hasta el momento no obtuvieron respuesta.

Desde SBASE informaron que “parte de los coches fue depositado en el predio obrador ubicado en Lavardén 570, y otra en el predio del Taller Premetro, en el barrio Villa Soldati”.

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