Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Un mercado chapado a la antigua

Luego de 5 años de espera y su reapertura en el 2011, el Mercado de Pulgas obtiene miles de visitas a la semana, tanto turistas como Argentinos deciden pasar por el lugar en busca de antigüedades para decorar o regalar.

Escribe Sofía Quilici.

Luego de 5 años de espera y su reapertura en el 2011, el Mercado de Pulgas obtiene miles de visitas a la semana, tanto turistas como Argentinos deciden pasar por el lugar en busca de antigüedades para decorar o regalar.

Ubicado en el Barrio de Colegiales, este espacio que funciona desde 1986 y fue desalojado en el 2006 por el gobierno de Aníbal Ibarra, esta compuesto por 143 puestos que ofrecen a sus visitantes una amplia gama de objetos que van desde relojes del año de su apertura hasta sillas, remeras y cuadros. Una mezcla de arte y estilo es lo que predomina acá y lo que lo convierte en un atractivo turístico.

En el mercado conviven diferentes tipos de personajes, no solo se encuentran los vendedores, sino que se pueden encontrar tarotistas que tiran las cartas, “buscavidas” y comerciantes de sifones de vidrio de época, que atraen a clientes todo el tiempo.

Luego de que se cerró el lugar se realizaron renovaciones de infraestructuras en las que se pusieron baños y lavaderos, iluminaria nueva, dársena para 30 autos, un lugar para cargar y descargar el material y los recursos necesarios para incendios y medidores de luz en cada puesto.

Lo que más llama la atención son los precios que la gente paga por ciertos elementos como una mesada de mármol que puede llegar a costar 5000 pesos y otros objetos como veladores, cuadros y sillas que no bajan de los 900. Aunque estos números parecen bastante grandes, turistas y residentes no dudan en pagarlos cuando encuentran alguna antigüedad que les resulte interesante.

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