Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Un aumento en los casos de sarna preocupa a los médicos

Ya afecta a la clase media.

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(CABA) Es tan vieja como la injusticia. Se llama escabiosis, pero popularmente se la conoce como sarna. La noticia es que esta enfermedad –que puede afectar a cualquier persona, sin importar cuál sea su raza, edad o higiene personal– muestra en los últimos meses un aumento de los casos en consultorios públicos y privados de la Ciudad.

En el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez ya la tienen uno de cada cuatro chicos que atienden. Así lo confirmó a José Antonio Massimo, director del servicio de Dermatología del hospital pediátrico. Explica que el problema se volvió frecuente: muchas veces los pacientes llegan con una infección en la piel, pero la causa que está detrás es la sarna. Marcelo Labe, médico de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) y del hospital general de Agudos José María Ramos Mejía –de referencia dermatológica en la Ciudad– dice que también es un problema que se ve en los adultos y que la enfermedad está traspasando clases sociales. “Vemos un recrudecimiento de los casos. La mayoría son de clase baja, como siempre fue, pero ahora detectamos nuevos en la clase media ”, explica.

La sarna existe siempre, pero cada 5 años aproximadamente se dan ciclos periódicos en los que se observa un mayor número de pacientes que llegan a la consulta con escabiosis. Eso es lo que está sucediendo en este momento. En los consultorios privados en los que atiendo, por ejemplo, el año pasado veía un paciente con sarna cada tanto y ahora veo uno cada 15 días”, informa Andrea Santos Muñoz, dermatóloga de adultos y niños del hospital Alemán de Buenos Aires.

Es una enfermedad muy contagiosa, provocada por un parásito que se llama Sarcoptes Scabiei y no tiene nada que ver con la sarna de los animales. Es un ácaro que tiene unos 0,4 milímetros de longitud, por lo cual apenas se puede observar a simple vista. Atraídos por el calor, la hembra hace “túneles” en la superficie de la piel, deposita sus huevos y segrega toxinas que causan reacciones alérgicas. Las larvas, o los ácaros recién nacidos, salen de los huevos y excavan túneles en las capas externas de la piel adonde se convierten en ácaros adultos. Si el ácaro es expulsado al rascarse, aún puede vivir en la ropa hasta 48 horas. Pueden pasar algunas semanas antes de que una persona note la picazón.

Muchas veces, como la piel está dañada, ingresan otras bacterias que provocan infecciones. Se contagia de piel a piel, por eso se reproduce muy fácilmente en el grupo familiar: de hijos a madres, o hermanos que comparten la cama y la ropa. También hay casos en pacientes hospitalizados o internados en geriátricos que luego lo traspasan a otros miembros de la familia. Por eso, las condiciones socioeconómicas son un factor clave: el hacinamiento y la falta de limpieza favorecen el contagio.

La sarna es el pan nuestro de cada día”, es la frase elegida por Massimo al referirse a la cantidad de casos que ven en el Gutiérrez, donde el 60 por ciento de los pacientes viven en el conurbano. “Estimamos que el 25 por ciento del promedio diario, que son cerca de 80 chicos, tienen sarna. Uno de cada cuatro, aproximadamente”, detalla. Por su parte, Labe, del Ramos Mejía, indica que “del promedio de 450 pacientes diarios, menos del 8 por ciento llega con sarna”.

La mayor dificultad es que en general todo el grupo familiar que convive no hace el tratamiento”, agrega Massimo. Santos Muñoz, del hospital Alemán, explica que como el parásito cumple un ciclo de vida en la piel humana “sucede que a lo mejor uno de los familiares no tiene lesiones pero ya tiene el parásito, y si no se tratan al mismo tiempo luego puede contagiar y se hace un círculo vicioso”.

Fuente: Clarín

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