Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Un argentino busca retener el título mundial de Scrabble

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Rocco Laguzzi es un arquitecto de 54 años que en 2012 se impuso en el torneo de Barcelona. “En este juego hay mucho de presión psicológica”, dice. Esta semana competirán 120 participantes de 23 países en un hotel de Recoleta.

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(CABA) El argentino Rocco Laguzzi, de 54 años, es el último campeón de mundial de Scrabble en español. Y desde hoy tendrá una nueva misión: lograr que el país revalide el título por cuarto año consecutivo. Esta vez, como local.

Arquitecto en una constructora familiar de la zona norte, Laguzzi juega desde los 7 años gracias a la enseñanza que le impartió su mamá Pocha. “Empecé a jugar de manera compulsiva en las playas Villa Gesell, hasta que la empecé a superar. Más tarde, en 1997, ya lo hice en forma profesional”, dice.

Su primer mundial fue en 2002 y estuvo a un paso de acariciar el título: se consagró subcampeón. “En todos los mundiales estuve en el lote de los primeros”, cuenta. Pero su gran coronación llegó el año pasado cuando obtuvo el primer puesto en el Mundial de Barcelona (España). Con su victoria, logró retener la copa que consiguieron anteriormente otros colegas argentinos como Diego González (México, 2011) y Luis Picciochi (Costa Rica en 2010 y Venezuela en 2009).

“No soy un estudioso del juego ni del diccionario. Prefiero jugar con el conocimiento que tengo y tratando de armar una estrategia. Soy muy buen lector del tablero ”, cuenta Laguzzi. ¿Qué opina de jugar al Scrabble por Internet? “¡No me gusta jugar así! Prefiero jugar sin ‘ayudas’ y enfrentar cara a cara al oponente. Con un rival enfrente podés estudiar sus gestos, sus tics y aprendés –como en el póker– a ver cómo viene la mano en la partida. Además, hay mucho de presión psicológica ”, asegura el campeón, al que le gusta realizar anotaciones claves en todas sus partidas. Suele, por ejemplo, contar las letras que van saliendo para así saber las que faltan por aparecer.

“Me gusta conocer el idioma y si aparece una palabra trato de instruirme de qué se trata. Hay gente que con tal de saber que es una palabra válida para el juego no le interesa saber de qué se trata.

Yo prefiero saber su significado ”, explica, y cuenta que frente al tablero se muestra impasible ante sus rivales. ¿Las razones? “Así, no delato mi juego”, asegura.

El XVII Mundial de Scrabble en español se celebra desde hoy y hasta el próximo sábado en el Hotel Etoile, en Recoleta. Organizado por la Federación Internacional de Scrabble en Español (FISE) y la Asociación Argentina de Scrabble (AAS), anoche hubo un cóctel de presentación y hoy al mediodía comienza la competencia. En total participará un récord de delegaciones de 23 países (18 de lengua hispana y otras de Francia, Estados Unidos, Israel, Polonia, Suecia y Suiza). Es histórica la cantidad de inscriptos: un total de 120 jugadores competirán por un gran premio de 3 mil dólares.

“Es un deporte de la mente, al igual que el ajedrez, el go o el bridge. Sólo que el Scrabble tiene apenas 70 años de historia y el resto son milenarios”, afirma Horacio Moavro, presidente de la Asociación Argentina de Scrabble. “En la Argentina tenemos jugadores hábiles y la competencia interna es muy fuerte ”, agrega. En el país, ya son 10 mil los seguidores que lo practican en asociaciones y clubes de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Bariloche y Bahía Blanca, entre otras ciudades, o a través de diversas páginas de Internet.

El campeonato mundial en español (también hay torneos en otros idiomas) comenzó a jugarse en 1997. Desde entonces los argentinos ganaron seis títulos individuales, al igual que los españoles. Luego aparecen Venezuela, con tres victorias, y Honduras, con una. El torneo ya se disputó dos veces en Buenos Aires: en 2002 –cuando Laguzzi fue segundo– y en 2008, ambas competiciones ganadas por competidores españoles. En esta edición, en la que Argentina buscará por primera vez festejar de local, el jugador más joven será un adolescente paraguayo de 14 años. Y el más veterano, un venezolano de 72. El Scrabble es, sin dudas, un juego que no conoce de fronteras ni edades.

Fuente consultada: Clarín

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