Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

Un árbol rompió una casa en San Cristóbal

El dueño será indemnizado.

La Ciudad deberá indemnizar a una vecina con $ 42.000 por los daños ocasionados.

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(CABA) La justicia porteña obligó al gobierno de la ciudad a indemnizar con $ 42.000 a una vecina del barrio de San Cristóbal por los daños y perjuicios producidos en su vivienda por las raíces de un árbol plantado en la vereda. El resarcimiento cubrirá tanto daños materiales como daño moral.

La titular del Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 22 de la ciudad, María Rosa Cilurzo, condenó al gobierno porteño a pagar 35.000 pesos en concepto de daños materiales y 7000 pesos por daño moral a Diva Gutiérrez, domiciliada en Pichincha al 1700.

El fallo fue apelado tanto por el Estado porteño como por la demandante. El abogado de esta última, Mariano Naser, explicó que consideran escasos los montos y que insistirán con que se abonen 50.000 pesos por cada rubro.

La vecina comenzó a reclamar en 2004, por vía administrativa, que las autoridades le solucionaran los problemas generados dentro de su departamento por las raíces de un árbol que está en su vereda. Las raíces levantaron baldosas y pisos de madera del inmueble, rompieron caños y afloraron a la altura de algunas puertas, impidiendo que pudieran ser cerradas. Ante la falta de respuestas, finalmente en 2011 acudió a la Justicia.

En su fallo, Cilurzo sostuvo que las intervenciones sobre el arbolado urbano corresponden a un rol “de carácter exclusivo del Estado local y, por ende, desplaza la posibilidad de actuaciones de los particulares“. En el expediente, el gobierno de la ciudad había pretendido que la damnificada asumiera la reparación.

Para valuar el monto de la indemnización, la magistrada evaluó la prueba documental anexada a la causa, el dictamen de un perito ingeniero sobre los daños producidos en la propiedad, así como los perjuicios a la vida cotidiana de Gutiérrez. Entre ellos, menciona el levantamiento de baldosas, la dificultad de abrir puertas, la presencia de humedad y filtraciones, la aparición de insectos a través de las aberturas provocadas por las raíces y hasta una caída que sufrió la propietaria, quien tropezó dentro de su propia vivienda por las irregularidades del piso.

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