Buenos Aires, 17/10/2017, edición Nº 1798

Tres torres renuevan el complejo Catalinas Norte

Tras 15 años sin actividad, modernas edificaciones dotan de un nuevo perfil al núcleo urbano.

Por Angeles Castro

(CABA) El pronóstico era agorero. “La zona de Catalinas Norte ingresará en el próximo milenio con su capacidad edilicia completamente cubierta”, se leía en las crónicas de 1999. Hoy, dos modernas torres que alcanzarán 28 y 33 pisos dotan de un nuevo perfil al núcleo urbano delimitado por las avenidas Córdoba, Alem, San Martín y Madero, en Retiro. Mientras, una parcela tapiada espera la construcción de otro gigante de 29 pisos.

Fue la subasta de tres terrenos que el Estado porteño conservaba bajo su dominio la que permitió el resurgimiento inmobiliario del polígono, luego de 15 años sin actividad. En ellos funcionaban una estación de servicio, un estacionamiento y unas canchas de fútbol cinco. A partir de fines de 2016, de manera progresiva, alojarán oficinas de los bancos Macro y BBVA, y de IRSA.

La inversión total prevista en los tres emprendimientos asciende a 320 millones de dólares. El gobierno de la ciudad había vendido las tierras por $ 386 millones entre 2009 y 2010, para destinar el dinero a infraestructura escolar, según prometió oportunamente.

La urbanización de Catalinas Norte comenzó a fines de la década del 60 y el primer edificio habilitado fue el hotel Sheraton, en 1972. El último fue la torre BankBoston, diseñada por el consagrado César Pelli, inaugurada en 2001.

Las torres Conurban, Carlos Pellegrini (conocida como UIA), Catalinas Norte, Madero, IBM, Laminar Plaza y las gemelas Catalinas Plaza y Alem Plaza completan el polígono, al que la entonces municipalidad porteña le abrió dos pasajes internas, Carlos Della Paolera e Ingeniero Butty.

El complejo debe su nombre a la cercanía del convento de Santa Catalina, en San Martín y Viamonte.

Hoy, sobre Madero, junto a la torre BankBoston, crece a un ritmo acelerado el esqueleto de hormigón de la futura sede central del Banco Macro, también proyectada por Pelli. Voceros de la desarrolladora Vizora, a cargo de la obra, informaron que el grado de avance llega al 40% y estimaron que podrá habilitarse a fines de 2016. La construcción demandará 100 millones de dólares.

La obra civil estará finalizada entre abril y mayo próximos; luego comenzará el armado interior de cada piso. Serán en total 28, con una superficie de 52.700m2. Además de brindar centralización de las operaciones del banco, la torre contará con una moderna sucursal bancaria, cafetería, gimnasio, consultorio médico, guardería infantil, auditorio para 200 personas, comedor para el personal y tres niveles de subsuelos para estacionamiento.

El proyecto obtuvo certificación en eficiencia energética y diseño sustentable: tendrá control inteligente de la iluminación y recolectará agua de lluvia para reutilizarla en riego.

En la esquina de Córdoba y Madero, la torre de 33 pisos que construye Consultatio (del empresario Eduardo Costantini) ya es más que un esqueleto. Su cubierta vidriada puede observarse casi en su totalidad y da a la estructura un aspecto de rotación.

Voceros de Consultatio indicaron que ya fue ejecutado un 77% de la obra, que tiene un costo total de 150 millones de dólares. En marzo de 2012 se estimaba que estaría concluida a fines de 2014. Ahora, no existe una fecha de finalización oficial.

El edificio, planificado para alojar oficinas como todos los demás de Catalinas Norte, tendrá una superficie total de 75.924 m2, que incluyen tres niveles de subsuelos para 500 autos. En la planta baja, aportará una plaza pública de 3600 m2.

Hace dos años, el BBVA le compró a Costantini 23 de los 33 pisos de la torre para instalar allí su sede corporativa. Según se informó entonces, el proyecto del banco de capitales españoles contempla una inversión de $ 1200 millones y le permitirá a la entidad concentrar sus áreas centrales en un único inmueble.

La tercera parcela de la que se desprendió el Estado porteño es un lote triangular sobre la avenida Madero. Fue comprado por IRSA, de Eduardo Elsztain, que preveía desembolsar 70 millones de dólares en una torre de 29 plantas y cuatro niveles de subsuelos, con una superficie cubierta total de 55.544 m2.

El terreno permanece actualmente vallado, vacío y sin actividad en su interior. Los voceros habituales de IRSA eligieron el silencio al ser consultados sobre el futuro de la obra.

El experto Enrique García Espil, presidente de la Comisión de Planeamiento de la Sociedad Central de Arquitectos, opinó: “En su momento la SCA objetó que los proyectos respetaban la geometría del conjunto, armado a 45 grados con relación al entorno. Y que sería mejor haber recuperado un basamento proyectado y nunca concretado que vinculaba las torres entre sí, con Libertador y con Retiro. Pero los proyectos son buenos y no afectarán cuestiones trascendentes en la zona”.

BBVA

Fuente: La Nación

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