Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Tras casi un año de obras, abrió el Parque Lezama sin rejas

Terminaron las obras de restauración que debían estar listas en diciembre.

(CABA) Aunque no hubo una inauguración formal, el histórico Parque Lezama, en San Telmo, está abierto y los vecinos volvieron a disfrutar un espacio que estuvo cerrado durante once meses. Bancos nuevos, caminos interiores restaurados y juegos de plaza renovados; estas obras forman parte de una puesta en valor tan demorada como necesaria. El parque ya daba muestras de un gran deterioro, no sólo por el uso intenso al que es sometido durante los fines de semana –cuando se instalan cientos de puesteros y manteros–, sino también porque fue muy dañado y en los últimos años su mantenimiento era escaso. Así, su imponente diseño quedó deslucido y los vecinos pedían a gritos una renovación, informa la periodista Silvia Gómez en el diario Clarín.

De momento, el perímetro no fue cerrado con rejas. Durante los meses previos a las obras, y mientras duró la misma, hubo mucha polémica en torno a este tema. Es que algunos vecinos, y también el Gobierno porteño, entienden que es la única manera de preservar el parque del vandalismo; y otros rechazan su colocación porque, entre otras cosas, entienden que limita el uso que los vecinos pueden darle.

La parte más emblemática de esta obra de restauración son sus caminos interiores, que serpentean a lo largo de todo el predio y que se combinan con escaleras y rampas, en descensos y ascensos. Cuando Carlos Thays diseñó este sitio, a fines del 1900, lo pensó como un lugar de contemplación, de descanso y reflexión. Con el paso del tiempo, y restauraciones anteriores, algunos senderos desaparecieron. Ahora fueron recuperados y tienen un revestimiento que luce como ladrillos. Y logran lo que Thays buscaba, que la gente pierda la noción de la ubicación, paseando entre palmeras, tipas blancas, olmos y pindós. Claro que este concepto paisajístico ha cambiado con el paso de los años: el parque es ahora sede de una feria y lo que fue una gran fuente –sobre la calle Brasil– se transformó en un sitio donde se hacen recitales, ensayos de murgas, actos políticos y otras actividades.

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