Buenos Aires, 21/09/2017, edición Nº 1772

Tras 85 años, cerró el bar notable Los Galgos

Murió su dueño, Horacio Ramos. “No le daba plata, seguía por amor”, cuentan clientes. Ahora el local está en alquiler.

(CABA) “Este es un bar de café, sánguches, picadas y punto”. Así definía Horacio Ramos, su dueño, a Los Galgos. Desde 1930, el bar notable de Callao y Lavalle le ofrecía eso a sus clientes. Y siempre tenía sillas disponibles para que los barrenderos descansaran y tomaran agua. Pero en octubre, Ramos murió. Su viuda y sus sobrinos nietos continuaron unos meses, hasta que en enero el local apareció con las persianas bajas y un cartel de “Cerrado por vacaciones”. Nunca más reabrió y ahora está en alquiler.

Los Galgos fue fundado hace 85 años, por un asturiano fanático de las carreras de perros. El español José Ramos se lo compró en 1948 y conservó el nombre. Tras su muerte, se hicieron cargo del café sus hijos Alberto, Inés y Horacio.

Discépolo, que vivía en Callao al 800, era un habitué. “Venía a la barra, tomaba algo y se fumaba un pucho. Siempre parado. A la madrugada volvía con amigos”, relató Horacio Ramos en una entrevista con Clarín, hace dos años. También eran clientes Aníbal Troilo, Julio De Caro, Enrique Cadícamo, Oscar Alende, Ricardo Balbín y el ex presidente Arturo Frondizi.

Pero Horacio le daba más importancia a los personajes del barrio, como las maestras de la escuela normal de la otra cuadra, que iban siempre y se sentaban separadas de los hombres. O Miguelito, el sastre de enfrente, un cliente de hacía más de 30 años que se servía solo las medialunas”, cuenta María Virginia Gallo, cliente y administradora ad honorem del Facebook de Los Galgos. “Toda la esquina era de la familia y Horacio era el único que quedaba vivo de sus hermanos. Siempre decía que el bar no le daba dinero, sino los departamentos de arriba. Seguía con el bar por amor”, agregó. Fue ella quien denunció el cierre del local en su blog buenosairesencronicas.blogspot.com.ar.

Horacio murió en octubre de 2014 y su viuda, Olga, y sus sobrinos nietos mantuvieron el bar por algunos meses. En el verano decidieron cerrarlo y ahora el local está en alquiler. Piden $ 75.000. En la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura porteño se mostraron optimistas, porque aseguran que el dueño de otro bar notable está interesado en reabrir Los Galgos. Aunque mientras tanto, la Ciudad se quedó sin otro de sus cafés tradicionales.

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