Buenos Aires, 20/09/2017, edición Nº 1771

Tras 17 años de espera, la autovía nacional 5 llega a Luján en septiembre

Por el alto tránsito de camiones y ómnibus, los habitantes corrían peligro al cruzar la ruta, que divide la ciudad.

(PBA) Los trabajos empezaron en 2001 y nunca se terminaron, hasta ahora. Para el mes próximo está prevista la inauguración de la etapa final de la obra de la autovía nacional 5, un reclamo histórico de los habitantes de Luján porque sus vidas están cruzadas por una ruta en la que transitan camiones y micros con el riesgo y los trastornos que eso implica.

Vanina Bossio envía a sus dos hijos a la Escuela N° 30; viven a cinco cuadras del establecimiento, aunque del otro lado de la ruta. “A la hora de la salida o de la entrada nadie te da paso, así que podés estar, fácil, una hora para cruzar. La finalización de la obra va a ser un alivio porque cruzar la ruta es un peligro”, comentó. Le sobran motivos para sentir temor cada vez que tiene que cruzar la autovía con los chicos: “Hace ocho años, mientras su tío cruzaba en el kilometro 71 lo pasó por arriba un auto y lo abandonó. Quince días después falleció”, recordó con dolor la sobrina de Vanina.

Carlos Mosso, uno de los vecinos autoconvocados que desde hace años reclaman la concreción de la obra, dijo que “hay no menos de uno o dos choques por día en ese lugar”. Y no sorprende ya que en plena ciudad de Luján se forme uno de los peores cuellos de botella que existen en toda la red vial argentina. Fuentes del Ministerio de Transporte de la Nación señalan que por el tramo de ocho kilómetros que atraviesa Luján pasan unos 18.600 vehículos (22% de ellos, camiones) por día.

La obra incluye un puente sobre la ruta provincial 47, una trinchera por debajo del ferrocarril Sarmiento y por debajo de la ruta nacional 7, a través de terrenos de la Universidad Nacional de Luján. Sus beneficios empezaron a sentirse ya con la inauguración del bypass que enlazó la calzada con la ruta 47 en 2016 y que redundó en una mayor seguridad vial, ya que el tránsito dejó de atravesar una parte de la ciudad y los tiempos de viaje se achicaron entre 20 y 30 minutos en hora pico, lo que se traduce en un menor costo logístico para las industrias regionales. La autovía nacional 5 se extiende por 545 kilómetros, a través de los partidos de Luján, Mercedes, Suipacha, Chivilcoy, Carlos Casares, Pehuajó y Trenque Lauquen.

“Hace 40 años estaba bien, pero hoy, con el crecimiento del parque automotor, no. Es una ruta de una sola mano para ir y una para volver y entonces los choques frontales o por la imprudencia de gente que va por la banquina son diarios”, sostuvo Mosso. Y agregó: “A partir de ahora, los vecinos frentistas de la traza de la vieja ruta 5 serán frentistas de una calle normal”. Mirta, otra vecina, recordó que “la ruta divide seis barrios” y que para llegar al mercado tenía que cruzar una ruta que, “los domingos, era intransitable”.

Otro histórico reclamo en material vial es de la transformación de la ruta nacional 8. La autopista Pilar-Pergamino fue anunciada hace más de 10 años y hasta diciembre de 2015 se había avanzado un 12%. Según fuentes oficiales, antes de fin de año ya estará habilitado el tramo hasta Solís y, para junio de 2019, llegará a Pergamino. Con la finalización de estos trabajos, la autovía pasará de ser una ruta de doble mano a tener dos calzadas con dos carriles por sentido. NR


Fuente consultada: La Nación

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