Toma forma y consistencia la candidatura de Jorge Macri

Toma forma y consistencia la candidatura de Jorge Macri

(PBA) Jorge Macri no se resigna. El primo del Presidente quiere ser el candidato a senador en la Provincia de Cambiemos, la madre de todas las batallas para el oficialismo. Ayer el intendente de Vicente López y presidente del Grupo Bapro recibió un espaldarazo. Mauricio Macri y María Eugenia Vidal lo acompañaron en la reinauguración y puesta en valor de la estación Aristóbulo del Valle de la línea Belgrano de ferrocarril, que costó $70 millones.

Es la vigésimo primera vez que el primer intendente del PRO más allá de la General Paz comparte un acto con la gobernadora en el año y la séptima oportunidad que lo hace con el Jefe de Estado. Cuando empezó a discutirse la estrategia electoral de cara a 2017, el nombre del jefe comunal -que en 2015 quería ser candidato a gobernador y terminó siendo el jefe de campaña de Vidal- era el preferido de la gobernadora. En el último tiempo, la mandataria provincial y la Casa Rosada habían disminuido las señales de apoyo a Jorge Macri y decidieron abrir el juego a un conjunto de candidatos. Varios creían que las causas judiciales que afronta el intendente podrían ser un boomerang en la campaña y dañar al Presidente, pero ahora se muestran otra vez cerca.

Donde no estuvo Jorge Macri fue en la cena en la residencia de la gobernadora que el jueves reunió a la anfitriona, su jefe de Gabinete Federico Salvai, el ministro del Interior Rogelio Frigerio, el secretario de Interior Sebastián García de Luca y Emilio Monzó. El titular de la Cámara de Diputados y el intendente de Vicente López se desconfían. Ni siquiera se ponen de acuerdo para contar la incorporación del primero al PRO. El diputado cuenta que su acercamiento en 2011 fue una sugerencia de Fernando Niembro, amigo del Presidente.

El intendente aduce que fueron él y Diego Santilli los que convencieron al entonces jefe de Gobierno de sumarlo. Los contactos entre Monzó y Jorge Macri en el último año fueron esporádicos, casi nulos. Monzó, que permanecía vedado por Vidal, en 2017 volverá a trabajar en el armado bonaerense junto a los demás actores de la mesa política de la Provincia: Cristian Ritondo, Joaquín de la Torre, la pata radical y Jorge Macri. A comienzos de año se había firmado una tregua, que finalmente quedó trunca. El pedido del Presidente de eliminar las internas pesó. También, la necesidad de asegurar el triunfo.

Hoy el nombre oficialista que mejor mide en la Provincia es del Elisa Carrió, que todavía tiene chances de “quedarse” en la Ciudad. Después, el de Jorge Macri. Los números cambian cuando la encuesta inducida pregunta por el candidato de la gobernadora, la dirigente con mejor imagen del país. En tanto, en La Plata, juran que la estrategia sigue siendo el equipo y las obras. Allí se anotan además Facundo Manes y Gladys González.

El intendente trabaja con Jaime Durán Barba, que en 2015 lo había vedado por llamarse igual que el candidato. Le muestra su trabajo segmentado y las entrevistas diarias con radios minúsculas del interior bonaerense y del Conurbano. Ahora, el apellido -si la economía mejora, como apuestan en el oficialismo- es el principal activo del jefe comunal. También es su límite: en el Sur y en el Oeste del GBA es donde peor miden ambos.

Todos los sectores de la interna bonaerense coinciden en la misma apreciación: el escenario político en la Provincia volverá a polarizarse, como en 2015. Esa ecuación perjudica a Sergio Massa, que en la lectura oficialista preferiría optar por el llano de cara a 2019. Durán Barba suele decir que en política no existen las derrotas dignas.

S.C.